El efecto Nafti se consolida en el Ángel Carro otra jornada más

Ante el Espanyol el equipo sumó su noveno partido seguido sin perder en casa


Lugo / La Voz

El Club Deportivo Lugo sigue sin perder en casa con Nafti, da igual cuando leas esto. Ya se ha convertido en un hábito saludable que los partidos celebrados en el Ángel Carro se salden con puntos para el conjunto lucense. Quizá no le de para ganar, pero no se van a permitir perder en su hogar. Ante el Espanyol sus jugadores volvieron a dar una lección de entrega, esfuerzo y voluntad ante el máximo presupuesto de la categoría, un equipo diseñado única y exclusivamente para ascender a Primera División, y a poder ser arrasando.

Rozando la victoria

La gesta del Lugo parece empequeñecida al no conseguir la victoria después de ir venciendo en la mayoría del partido, gracias a un tempranero gol de Campabadal -el primero en su carrera-. El propio Nafti señalaba que tenía la sensación de que se podrían haber ido a sus casas con un botín mayor: «Tengo la sensación de que se nos ha escapado algo grande. Me hubiera gustado irme con un gol más al descanso». Esta reflexión es completamente entendible. Si uno visiona el partido observa que, aunque tuviesen el 20% de la posesión, el Lugo gozó de varias opciones muy evidentes para anotar algún gol más, gracias al trabajo arriba de Manu Barreiro, Hugo Rama y Gerard Valentín, que fueron un quebradero de cabeza para a zaga periquita. La estadística da la razón al francotunecino. Con más posesión, yendo por detrás y con una plantilla mucho mejor, los de Vicente Moreno solo dispararon tres veces más que los rojiblancos. En total, diez disparos del Espanyol por siete del Lugo, de los que a puerta fueron ocho y cinco respectivamente. Diego López, en su vuelta a casa 21 años después, tuvo que emplearse a fondo para evitar que su equipo saliese derrotado del Ángel Carro.

Podemos jugar a futurólogos en relación a qué podría haber pasado si no expulsan a Marcelo, puesto que el Lugo seguía haciendo daño aún cuando el empate quebró ligeramente la moral del equipo de Nafti. Aún así Iriome pudo hacer historia, pero la realidad es la que es, y un empate en estas circunstancias es un botín tremendamente valioso, que permite primero, mantener una renta de ocho puntos con respecto al descenso; y segundo, demostrar que eres capaz de competir de tú a tú con cualquier rival, capaz de reponerse de una dura derrota en Butarque y seguir haciendo historia en una temporada para el recuerdo. Quién lo diría.

Un fortín en casa

Nueve partidos sin perder en casa, los nueve que ha jugado con Mehdi Nafti en el banquillo del Lugo. Un entrenador que está acostumbrando a la afición lucense a sentirse favorita en casa, sea cual sea el rival, acostumbrándolos a un equipo que nunca se rinde, que aún no ha tocado techo.

Cinco victorias y cuatro empates que dejan en el botín del Lugo al mayoría de los puntos que han obtenido con el de Toulouse, artífice del mejor Lugo que se ha visto desde la salida de Quique Setién. Otro estilo, pero igualmente eficaz. Ese estilo más defensivo es el que permite a los rojiblancos encajar tan solo dos goles en casa, el de Enzo del Las Palmas y el anotado por Raúl de Tomás. Lo mejor es que a corto plazo, esto no tiene pinta de cambiar.

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