El milagro lucense continúa

El Lugo, uno de los equipos más modestos de la Segunda División, cumplirá su novena temporada consecutiva en la categoría de plata del fútbol nacional


Se prolonga el sueño. Así se podría titular la película del final de curso del CD Lugo, que tras una temporada protagonizada por el coronavirus, la irregularidad y los cambios en el banquillo, ha logrado su objetivo en el año que más difícil parecía conseguirlo. La liga más rara de la historia se salda con la permanencia más sufrida de los rojiblancos. Una salvación que difícilmente será olvidad por la parroquia lucense después de un partido que entra ya en el selecto club de los más trascendentales de la historia de este equipo.

Talismán canario

El resultado de anoche ante el Mirandés certifica la permanencia de los lucenses en Segunda División por novena temporada consecutiva, pero el rival al que nadie olvidará es al Tenerife. Ese equipo al que, no solo se le ganó hace cuatro días con un gol de El Hacen que ningún aficionado rojiblanco olvidará, si no que fue también el rival ante el que se certificó la permanencia en la última campaña.

Con el encuentro de ayer, el Lugo cierra su particular bienio negro en Segunda División, pues han sido los dos años en los que más ha sufrido a nivel deportivo, tal y como demuestran los continuos cambios de inquilino en su banquillo. Han sido temporadas de mucho sufrimiento, sí, pero deben servir de aprendizaje para seguir construyendo un club cada vez más asentado en el profesionalismo.

El papel de la afición

Lejos en el tiempo, pero muy cerca en la memoria colectiva, estará siempre el ascenso en el Carranza. Con aquella gesta histórica, todos los lucenses se volcaron con su club como no habían hecho nunca. En estos años, históricos para la ciudad a nivel futbolístico, ese espíritu de animar al equipo que la representa se ha ido apagando. Puede que el sufrimiento de este infartante final de temporada, unido a la imposibilidad de bajar al Ángel Carro en los últimos meses, sea la gasolina que necesitaban los lucenses para engancharse de una vez por todas a su equipo.

El tiempo lo dirá, pero, con su gente volcada, el Lugo debería tener menos problemas para afrontar la próxima temporada en la categoría de plata de una forma más tranquila. De momento, el caluroso recibimiento a las puertas del Ángel Carro anoche podría ser un buen punto de partida. Ahora toca celebrar, desde casa, una permanencia más que sufrida.

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