Un bucle de incertidumbre


La trayectoria del Lugo es una autentica montaña rusa. Sin continuidad, sin un patrón estable de juego reconocido, falta sin duda un esquema táctico que exprese claramente a qué quiere jugar el equipo. Tras dos meses de competición todavía no se sabe ni a qué juega ni a qué quiere jugar. Echando la vista atrás, esa discontinuidad, no solo en resultados sino también en juego, es fácilmente perceptible. A la remontada milagrosa contra el Numancia le siguió el ridículo perpetrado en el Wanda contra el Rayo Majadahonda. Se dio la cara tres días más tarde con una victoria en Copa en Albacete en un encuentro intrascendente, para pasar a ser más tarde un juguete roto en manos del Real Oviedo en la siguiente jornada de Liga.

En plena etapa de dudas e incertezas, el conjunto rojiblanco firmó el mejor partido de la temporada en La Romareda y se llevó los tres puntos contra un Real Zaragoza completamente maniatado por el entramado defensivo lucense, que con las líneas muy juntas y esperando al rival en su campo, salió a la contra generando un torrente de ocasiones que indicaban que ese podría ser el camino a seguir. Con ese impulso moral y de autoestima se presentó un compacto Mallorca ante un inoperante Lugo que no fue capaz de crear apenas ocasiones frente a un equipo bien trabajado y difícil de doblegar. Siguiente parada: Elche. ¿Tocaría la versión A, la B o la C? Pues el patrón decía que probablemente tocaría la versión A, la de un equipo rocoso que maniatase a un conjunto que no había sido capaz de conseguir la victoria en las siete jornadas anteriores. Nueva volantazo con un trivote en el que Azeez fue el nuevo y sorpresivo invitado. Jona en casa y el gigante Dongou intentando cazar uno de los múltiples balones directos que evitaban el medio campo. Derrota justa y más dudas.

El problema es que equipo todavía no posee señas de identidad ni rasgos propios. ¿4-4-2 o 4-3-2-1? ¿4-1-4-1? No se sabe. ¿Presión alta y recuperar el balón en campo ajeno o líneas replegadas esperando al rival? Tampoco se sabe. ¿Juego combinativo o juego directo? ¿Se juega por el centro con las medias puntas o por fuera con las incorporaciones de los laterales? Sigue sin verse una línea estable de mejora y los resultados casi parecen más fruto del azar que de otra cosa. Y el tiempo pasa. Un dato objetivo bien claro: el Lugo está protagonizando el peor arranque desde que está en esta competición. Tenerife y Nástic. No hay que ser agorero ni agonías, pero estos dos partidos contra rivales directos del horizonte próximo determinarán el futuro y la posible toma de decisiones de gran calado. Porque la inacción solo lleva a la parálisis. Y la parálisis nunca soluciona los problemas. La negación de estos es el más grave error.

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