Se apagó la luz del Bóveda

CDLUGO

ALBERTO LÓPEZ

El presidente del club del Hermanos Somoza durante dos décadas, Manuel Miguélez, fallece a los 85 años

03 ene 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Bóveda se despertó ayer por la mañana con una triste noticia: el fallecimiento de su párroco, Manuel Eloy Miguélez Blanco, a los 85 años. Su desaparición supone un duro golpe para el Bóveda, club que ayudó a fundar en el año 1995 y en el que estuvo como presidente veintidós años. Este cargo todavía lo ejercía, a pesar de que desde hace tres años, momento en el que se le detectó la enfermedad, apenas participara en el día a día de la entidad.

«Esta temporada sí estivo na última cea que celebramos, e teño que dicir que todos os luns viña polo meu negocio para intercambiar impresións sobre o resultado do domingo e sobre a marcha do equipo», señala Javier Núñez, vicepresidente del Bóveda. No obstante, era ya muy raro verlo en las gradas del campo Hermanos Somoza.

Miguélez falleció en la madrugada del lunes al martes, y ayer a mediodía se instaló su capilla ardiente en la iglesia de Bóveda, templo donde este mediodía (12.00 horas) se celebrará el funeral. Después sus restos mortales serán trasladados a Santa María de Vilariño, en el municipio pontevedrés de Agolada, su localidad natal, en el que recibirán sepultura.

Pasión por el fútbol

Su pasión por el fútbol empezó en el seminario. Ahí jugaba en un equipo, y lo hacía de portero y de extremo izquierdo. Su ídolo fue Di Stéfano y era un asiduo oyente de las retransmisiones radiofónicas de Matías Prats y Enrique Mariñas.

Su primer gran proyecto futbolístico lo llevó a cabo en Laiosa, en O Incio. En la década de los setenta adecentó su campo de fútbol y lo bautizó como «Carrascal». El gran éxito del Laiosa fue la consecución del trofeo San Roque en A Pobra de San Xiao ante el CD Lugo.

En 1992 llegó a Bóveda, y tres años después fue el artífice de la construcción del campo Hermanos Somoza. Sus gestiones permitieron que una familia le regalara un terreno de cinco hectáreas, en el que está el Hermanos Somoza. La inversión inicial de las antiguas 600.000 pesetas se convirtieron en 30.000 euros, pero lo hizo con gusto.