Nueva temporada pero mismos vicios. Dos jornadas han sido suficientes para que los rojiblancos mas pesimistas sentencien que este año el Lugo descenderá. 180 minutos para hacer análisis, casi siempre negativos, sin dejar margen al optimismo o a la evolución futbolística del equipo durante la temporada.
Es evidente que los rojiblancos a estas alturas presentan carencias y que probablemente se necesita hacer un esfuerzo para reforzar al equipo antes de que se cierre el mercado. Pero demosle al equipo de Francisco el margen que se merece antes de sentenciarlo con ese negativismo tan interiorizado en el ADN del lucense de a pie. Predecir descensos en agosto es ilógico.
Derrota por 2 a 0 en el Molinón que habría que desmenuzar algo mas que solo fijándose en el marcador. El partido firmado por el Lugo durante los primeros 60 minutos fue mas que correcto, bien plantados en un campo asturiano que hasta aquel momento solo había hecho ruido con la calurosa y amable bienvenida a todos los lucenses desplazados a tierras asturianas. Si, el Lugo no tuvo muchas oportunidades en ataque, pero dispuso del mando del partido, maniato al Sporting completamente y tuvo personalidad hasta recibir el gol en contra. A partir de ahí, se diluyo completamente. Sin ideas, noqueado por el golpe y con unos cambios que no revolucionaron nada. Y la cuestión del carácter no es poca cosa, porque no habría peor asunto que ser moralmente frágiles después de recibir reveses en una plantilla con mucha gente joven. ¿Fue mucho peor el partido del domingo que cualquiera de los 1 a 0 del año pasado solucionados con el típico oportunismo de Joselu? Seguro que no. ¿Hay margen de mejora sobre una buena base existente? Seguro que sí. ¿Se debería reforzar la plantilla antes del 1 de septiembre? Puede ser probable.
Las cuestiones mas importantes, una vez mas, cogidas con pinzas después de solo dos partidos, podrían ser la desconexión de Cristian Herrera respecto al resto del equipo y los pocos balones en condiciones que recibe, el parecido perfil que tienen Azeez y Seoane en una medular poco creativa que a ratos mueve el balón con poca mordiente y la insignificancia que esta teniendo un desconocido Campillo entre lineas. Y la importancia de su magia ha sido capital hasta ahora en el juego rojiblanco. En todo caso, ni el mas destacado futurólogo podría sentenciar nada en pleno mes de agosto. Confiemos y apoyemos. No hay otra.