Un estadio contra la ciclogénesis

Marta de Dios Crespo
MARTA DE DIOS LUGO / LA VOZ

CDLUGO

ALBERTO LÓPEZ

El césped del Ángel Carro resistió sin problemas la lluvia intensa que cayó durante toda la jornada

05 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

La lluvia no pudo chafar ayer la fiesta del fútbol en el Ángel Carro. La ciclogénesis que azotó Galicia este fin de semana descargó en Lugo en forma de agua. Litros y litros que cayeron de forma persistente durante las horas previas del partido y que amenazaron con suspender la cita liguera. Con un drenaje para presumir, el césped de los rojiblancos aguantó hasta que el cielo ofreció una tregua a la vera del Miño. Calentaban los jugadores sobre el campo y un claro se abrió sobre el estadio.

Fue necesario repintar las líneas minutos antes del encuentro y personal de mantenimiento agujereó las zonas más sensibles para ayudar al achique. Pero esa fue toda la intervención necesaria en una jornada en la que lo habitual en los campos gallegos fue el aplazamiento.

Sin charcos visibles desde la grada, el terreno se intuía empapado al paso de los futbolistas por diferentes zonas del campo. El área más cercana al Fondo Sur parecía la más castigada y el agua se levantaba ostensiblemente cuando algún jugador lanzaba un tiro raso a portería. José Juan y Roberto fueron los primeros en comprobarlo.

Pocos y valientes aficionados empezaron a poblar las gradas rojiblancas. Cinco minutos antes de la contienda, nubes negras volvieron a hacer acto de presencia. La lluvia regresó. El aire empujaba el agua y los espectadores se guarecieron en los asientos más altos. La peor parte se la llevaron los que se situaban en la grada provisional. Con el viento agitando la lona de la cubierta, cascadas de agua se precipitaban por momentos.

Aunque el clima se rebelaba de nuevo, el partido empezó a su hora. La pelota rodaba rápido y los resbalones eran una constante. La cortina de agua cogía ritmo otra vez, parecía imparable. Ninguna otra señal delataba el paso de la borrasca en el campo. El terreno de juego se mantuvo practicable durante los 90 minutos y el espectáculo pudo continuar.