El armario justo

Carlos Melchor AL OTRO LADO

CDLUGO

22 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Llegó el día en el que un rival fue muy superior al Lugo y se hizo justo merecedor de la victoria. El Girona mandó con solvencia en todas las parcelas del campo y los rojiblancos estuvieron a su merced e incómodos durante todo el partido. Con tal cantidad de imprecisiones con el balón es imposible conseguir algo más, desgracias-regalos defensivos aparte. Una derrota contra un muy buen equipo, bien trabajado y que maneja con solvencia diferentes registros futbolísticos no puede suponer ningún drama. Montilivi es uno de los campos más complicados de la categoría. La última vez que un visitante consiguió hacerse allí con los tres puntos fue hace 11 meses. Algún mérito harían los catalanes, pues.

Pero más allá de volverse a casa con otra derrota en el zurrón, lo que debiera ser obligatorio es hacer el análisis postpartido. Luis César ha dejado meridianamente claro cuál es su once base, sobre el que ha hecho dos o tres variaciones a lo sumo durante estos meses. Fuera de eso, el desierto. El fondo de armario que tanto se vendió al finalizar el mercado apenas existe. Hay jugadores que claramente no cuentan y otros que rellenan las convocatorias para aportar más bien poco. No hay relevos para Pita y Seoane, piezas clave, y sería muy inocente pensar que con todas las batallas que llevan en el cuerpo puedan llegar enteros a los momentos en los que la cabeza y las piernas deban estar más frescas. El pobre Joselu a golpe de esfuerzo maratoniano por partido bastante tiene si llega de una pieza a la primavera. Porque la plantilla real del Lugo se reduce claramente a solo 15 jugadores, con o sin rotaciones.

El famoso «solamente manejamos primeras opciones» de primeros de agosto se convirtió a final de mes en «fichemos a prisa un pack que nos pilla el toro». La primera cacería del director deportivo De Dios ha sido deficitaria, dejando la plantilla coja en puestos determinantes y con una falta alarmante de confianza en los relevos de otras zonas. El cazador de fichajes debe afinar algo más la puntería en el mercado de invierno para que Luis César disponga de una plantilla profunda de verdad para no llegar tiesos a los momentos en los que las balas no sean de fogueo.