A toda acción corresponde una reacción de igual magnitud pero en sentido contrario, reza el principio físico enunciado por Newton. Y bien podría ser aplicado al universo futbolístico lucense con los tres puntazos pescados en Tarragona. Después de encajar un golpe de tanta intensidad como el propinado por el Numancia, la situación exigía una exhibición inmediata de carácter para sobreponerse emocionalmente y dar un golpe en la mesa que demostrase la fortaleza del plantel rojiblanco.
Está claro que el mayor activo de este equipo es la competitividad y la capacidad para dar la cara donde sea. Se firmaron 70 minutos muy serios y meritorios en un campo difícil en el que hasta ahora solo el Alcorcón había sido capaz de vencer. Cierto es que se tuvo bastante fortuna en el tramo final, con el autobús aparcado con seis conductores al volante, en un desesperado ejercicio de supervivencia. Bueno sería no exprimir tanto ese aspecto agonístico, porque últimamente los finales de partido se están convirtiendo en un peligroso e impredecible cara o cruz. Los rivales también juegan, y empujan, pero renunciar a la pelota tan descaradamente, con tantos jugadores retrasados, nos deja muy expuestos y en manos del rival.
Además del carácter competitivo, si por algo se caracteriza este Lugo es por la profundidad de la plantilla. Y como pasa en los repartos cinematográficos, hay algunos secundarios que no suelen aparecer bajo el foco del estrellato, pero que trabajan en silencio, cumplen sin alharacas y siempre están donde se les necesita. David de Coz es un buen ejemplo. A sus casi 36 años, el sevillano está dando un rendimiento más que notable sin hacer mucho ruido, pero dando una lección de profesionalidad y de oficio. De pasarse casi toda la temporada en blanco, sin apenas minutos, a ser un pieza importante en el último mes. ayudan a construir un verdadero equipo. Un profesional con mayúsculas, que entrena siempre al máximo, se cuida y está listo para aprovechar una oportunidad. Nunca falla. Probablemente su presencia no será muy llamativa, pero actuaciones como la suya son las que ayudan a construir un verdadero equipo.