Caballero y Óscar Díaz son diferentes. Ambos dieron un muy buen rendimiento en el Lugo.
Caballero es un jugador de área, rematador. Va muy bien de cabeza y se desenvuelve en el juego de espaldas. Óscar destaca más por la movilidad y la ruptura. Además, tiene un disparo impresionante.
Óscar no era delantero cuando llegó a Lugo. Pero, después de la lesión de gravedad de Mauro Quiroga, el míster apostó por él y le salió bien. Quizás no confiaba mucho en Fran Sol. Con continuidad, estuvo muy fino y, además, es un jugador de mucha calidad.
En el caso de Caballero, llegó al equipo en el pasado mercado de invierno y se convirtió en una sorpresa grata para todos nosotros. Marcó muchos goles. Es distinto a Óscar, porque no tiene tanta movilidad, pero hay que tener mucho cuidado con él cuando el balón llega al área, porque mide muy bien. Los dos son difíciles de defender, quizás un poco más Óscar por su movilidad y velocidad.
También son dos personas diferentes fuera del campo. Caballero es más tranquilo. Óscar era un «loco» que lo revolucionaba todo. Nos lo pasábamos muy bien con él. Recuerdo que organizó el vídeo del «Harlem shake», con disfraces para toda la plantilla. Y siempre solía estar acompañado por De Coz.