El Club Deportivo Lugo disputó en el insigne San Mamés un partido completo: coherente, acertado, con ritmo y con convicción con la pelota; así como cohesionado y grupal en defensa. Así, los lucenses iniciaron controlando el encuentro y, después de una presión alta, Iriome recupera la pelota con verticalidad innata, movimiento sin balón de Pereira atrayendo a la defensa y llegada de David López. Hasta entonces y desde entonces, circulación aseada. El Bilbao Athletic, un equipo que se asocia estéticamente y con mucho talento, se defiende con el balón, pero al que le falta empaque por cuestiones de edad. Calidad en los pases, controles y giros poseen, diferente es el balón dividido. Íñigo Lekue, futbolista del primer equipo y un «correcaminos» que cubre los 105 metros de la banda, dañó con sus penetraciones: primera, al poste; segunda, golazo a pierna cambiada. En la segunda mitad, control absoluto gallego, salvo una opción aislada de Gorka Guruzeta. Cercaron el gol mediante juego estático, contragolpes y varios saques de esquina en los que el Bilbao Athletic no fue convincente.
Carlos Pita como pivote posicional junto a David López y Antonio Campillo como volantes cuajaron, por segunda jornada consecutiva, una notable actuación. El primero, controlando el juego y recuperando; el segundo, un nuevo magisterio en el toque de primeras desbaratando líneas de presión; y Campillo, trabajo, más trabajo y aportando progresivamente con balón. Suya fue la última opción del partido tras dejada fenomenal de Pablo Caballero. Pero, por encima de todos, dos nombres: Pau Cendrós, central ahora, firme cerrando y muy sencillo (lo realmente difícil) en la salida de pelota; así como un David Ferreiro desequilibrante y un defensa en el achique. Ferreiro vive sus mejores días en el club, al nivel de las primeras jornadas de la temporada pasada. A banda izquierda o derecha. Difícilmente, alguien merece tanto el gol como él, siempre buscando disparos ajustados.
Y el «Mago» David López mostró su respeto, su cariño y su educación hacia el equipo donde alcanzó cuatro finales en un lustro. El Athletic Club, «un caso único», como en su día reivindicó L?Équipe.