El rigor de la naturalidad

Carlos Melchor AL OTRO LADO

CDLUGO

Llegó la primera derrota. Algo que debiera ser encajado con naturalidad sabiendo la exigencia y la igualdad de la competición en la que milita el Lugo. Podríamos tirar de tópicos como el árbitro, la grandeza del escenario o la historia del rival, pero cuando se compite al más alto nivel, no hay disculpas que valgan. Se perdió rotundamente en Pamplona. Sin más. El domingo habrá una nueva oportunidad para pasar página. Como decían los clásicos, en fútbol siempre hay revancha.

Esto sería lo normal en un entorno normal. Pero no es así en este Lugo bipolar instalado en el histerismo dramático por cualquier minucia. Lluvia de palos toda la semana para un equipo que se encuentra, por ahora, en una situación desahogada, con unos números decentes. Porque es un drama perder en casa del líder sólido y es terrible el juego desplegado durante estos dos meses. No se juega a nada, argumentan los nostálgicos, que esperaban el primer tropezón agazapados tras la esquina con la escopeta cargada. Siete jornadas de Liga no le bastarían ni al más sabio analista futbolístico para extraer conclusiones sobre el devenir del futuro de un equipo. Ni para mal ni tampoco para bien, ojo. Con una plantilla remodelada que se debe adaptar al credo de un nuevo entrenador, paciencia, apoyo y comprensión desde la grada y nada de sentencias precipitadas de discutible base. O así debiera ser, al menos.

Es cierto que se perciben problemas en la construcción del juego: el aislado Caballero sufre mucho en solitario, cual pivote de balonmano; la profundidad de la llegada de la segunda línea de ataque no es la que se necesita, o la irregularidad del tándem formado por Pita y Sergio Marcos a la hora de mover el balón con soltura y criterio son algunos de los ejemplos. Pero, a estas alturas, son anécdotas que nadie sabe cómo evolucionarán. Demasiado temprano es para fijar exámenes finales con periodicidad semanal. El Córdoba de José Luis Oltra espera, otro más de los duros rivales que pueblan la categoría de plata. Veremos qué tal se restablece el equipo tras el primer revés del año, cómo va de carácter. Caer a la lona entra dentro de lo esperado. Recuperarse es obligado.