A su aire

Antón Grande

CDLUGO

Las dudas van parejas con la forma de ser del hombre yo, soy un mar de dudas. Vamos, que no me aclaro, veo cosas extrañas, no me adapto a la indigencia mental que me rodea.

Leo en este diario que el gobierno local de Lugo cita a declarar a un responsable de la ORA, si es que queda alguno sin ajusticiar, para que dé explicaciones sobre algunas formas de actuar poco correctas de los vigilantes en relación a quejas de varios conductores. Pues los chuletas de la ORA ni se presentan gracias a su poder supranatural. Y no pasa nada. Hágalo usted, apreciable ciudadano, y se enterará de lo que vale un peine.

La debilidad del gobierno municipal de Lugo, por decirlo eufemísticamente, se hace palpable al apuntar que la próxima vez que sea requerido algún representante de la ORA, se le exigirá que acuda. ¿Cómo se lo van a exigir? ¿Cómo ahora? Pues van dados porque los presuntos seguirán riéndose de Orozco y de su equipo de gobierno y aquí paz y después gloria, y a mí lo mismo me da, que decía un personaje de Cervantes en su Retablo de las maravillas. Y no me negarán que esto que no es maravilloso. Otras dudas me acucian. A pesar de la propaganda, Lugo sigue siendo la ciudad del Escremento según un estudio realizado por la OCU que resalta que esta es una de las más sucias de España, no sé si en delitos ocultados para dar imagen de tranquilidad o de mierda, pero el caso es que ocupamos el puesto 51 sobre 60 municipios estudiados.

A su aire, sin duda, andas los responsables de la Policía Local de Lugo que sabiendo los guirigáis que se montan cada vez que juega el CD Lugo en casa y los aparcamientos que se hacen alrededor del campo de fútbol, optan por lo más sencillo: tomar nota de las matrículas de los vehículos mal aparcados, fotografiarlos sin bajarse del coche policía y pasar la denuncia. Quiero ser guardia urbano para pasear en coche y joder al prójimo con comodidad aunque lo fácil hubiese sido que esas decenas de coches multados cerca del Anxo Carro fuesen advertidos por un guindilla de que estaban cometiendo una infracción y debían buscar otro lugar. Pero eso implica trabajo y, sobre todo, que alguien desde arriba dirija y no se preocupe de hacer caja. Algo difícil entre tanto papalote.