A estas alturas de la competición no son admisibles los fallos reiterativos. Y, sobre todo, atrás. Si los cometes, estás condenado al fracaso. El Lugo zozobró en Palamós, porque volvió a las andadas de su blandura defensiva. Siempre perdieron los zagueros y medios lucenses la decisiva batalla de los balones defensivos. Hasta tal punto, que resultó escandaloso cómo los delanteros catalanes acabaron combinando dentro del área como si fuera un rondo, y rematando la jugada. Ya no digamos a balón parado, donde los locales le hicieron un roto al meta lucense. Por cierto, que encabezó una tarde desdichada en el juego con el pie donde regaló varios balones, aunque luego los acabase neutralizando. Los desajustes entre los centrales y los propios laterales fueron constantes. Por eso, el Lugo lo pagó muy caro ante un rival inspirado en ataque y en remate. La ejecución del tercer gol de Sergio León fue espectacular y determinante para la derrota final. Maquillada, eso sí, por un Luis Fernández sacado por Setién como último recurso, al que tampoco volvió a defraudarle. El burelense volvió a responder con otra diana. Había sustituido a un errático Caballero, que no aportó nada en una tarde dominada por la zaga catalana y un Samu inconmensurable.
El Lugo, al menos, maquilló una derrota que mereció, pero insuficiente pese a los dos goles marcados. Hemos recuperado gol, pero hemos vuelto a las andadas defensivas, con unos despistes propios de la falta de concentración. El acoso final de los lucenses fue su mejor arma, con un David López que se multiplicó en ataque y un Pita irregular, con una de cal y otra de arena. La salida de Ferreiro provocó la mayor profundidad de los minutos finales. Tampoco Iriome tuvo su tarde y eso lo notó el equipo, con Manu en el banquillo y Víctor Marco de lateral, pero muy discreto. Mientras el alegato de Setién y su posicionamiento en la guerra civil rojiblanca suben la temperatura de esta caldera por el poder, el cántabro, al menos, tuvo la decencia y la honradez de decir lo que pensaba. Aunque la censura no lo entienda.