Hoy solo toca fútbol

Murillo EN ROJIBLANCO

CDLUGO

08 feb 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Hoy toca aparcar el problema institucional. En juego hay demasiado como para distraer o desviar la atención deportiva hacia lugares ajenos al propio fútbol, porque hoy manda este deporte como exclusivo protagonista del momento. El Lugo se juega parte de su propio futuro en la Liga Adelante, ni más ni menos. Y para completar el puzle, el destino le ha colocado frente al peor rival, en teoría, que podría tocarle en suerte en esta categoría. Nada menos que el líder, Las Palmas de Paco Herrera, que este año cabalga firme por los puestos de ascenso directo, es el visitante de la matinal en el Anxo Carro. De los canarios está dicho todo, y poco más se puede añadir: una plantilla de lujo, con gente arriba determinante, como el ya tradicional verdugo de los lucenses, el ariete argentino Araújo. Para buscar el olvidado e imprescindible triunfo para salir del atolladero de abajo, solo hay un doble camino: no encajar y hacer algún gol. Ambas premisas exigen una actuación casi perfecta en todos los jugadores y líneas, donde el rendimiento y la concentración han de ser máximos, la intensidad no podrá sufrir lagunas y el derroche físico ha de ser demoledor. Estos partidos ante rivales superiores solo pueden ganarse desde el esfuerzo mayúsculo y la fe. No es un partido para cobardes ni para suicidas. Sí, para inteligentes. El peligro para los de Setién comienza en su área. Para ganar esta batalla no hay que perder balones en zonas vitales, como suele ser habitual. En Zorrilla sucedió con demasiada frecuencia, y menos mal que los delanteros pucelanos no sacaron tajada de estos despistes monumentales.

Es probable que hoy veamos debutar en casa a los tres fichajes de invierno. Uno de ellos, el ariete Pablo Caballero, es la esperanza rojiblanca para mejorar sus escuálidos registros goleadores. Al menos, en el juego aéreo está el fuerte de este killer. Setién tiene cuatro para elegir. Veremos si alguno de ellos resucita para el gol. Y los demás se lo brindan para remacharlo. Nos jugamos demasiado.