La poltrona contra la probeta

Carlos Melchor AL OTRO LADO

CDLUGO

Lugo, la ciudad donde nunca pasaba nada. Lenta, acomodada a sus tradiciones, resistente a los cambios. Esto es así porque siempre fue así, es el argumento más utilizado para evitar cambiar el rumbo de los acontecimientos. Un ritmo cansino que, de una u otra forma, acaba contagiando a sus habitantes, satisfechos con lo que tienen. Podría ser peor, es el consuelo. Mientras la cofradía del «ojalá todo siga como está» persiste repleta de devotos, hay cosas que pasan, impedimentos que surgen y decisiones que tomar para no quedar a merced del azar y, así, ser dueños del destino propio.

Las rentas pasadas y la autocomplacencia son parientes cercanos. Una alimenta a la otra hasta que, de pronto, un golpe de realidad coloca a uno en su sitio, liquidando el crédito pasado. Es la vida moderna, en la que el ayer cuenta poco, pero el mañana depende directamente del hoy. En estas, el Lugo firma una racha adversa de cinco jornadas sin poder ganar, se coloca al borde del descenso y sufre la impotencia de ver cómo, hoy por hoy, es incapaz de doblegar a ningún rival. Los números pueden ser más o menos significativos, pero lo que más cala es la descorazonadora sensación de que las vibraciones negativas sobre el campo durante los últimos dos meses son perpetuas y que aquí no pasa nada. No parece que haya nadie que quiera asumir el liderazgo y toque alguna tecla para alterar la melodía que suena a marcha fúnebre. El discurso de Quique Setién permanece inalterable: aquí no hay ningún problema. Sigue satisfecho con lo que ve, con las «sensaciones». Pero, sobre el campo, el equipo dista mucho de mezclar bien, el rendimiento individual de la mayor parte del plantel es deficitario y los resultados negativos se repiten semana tras semana.

Para atajar un contratiempo, primero hay que encararlo y analizarlo para tratar de revertirlo. Cerrar los ojos y seguir endulzando la realidad carece de sentido. Tenemos buenos chicos, humildes y trabajadores, y últimamente no están teniendo mucha suerte con los árbitros y los palos. Si el análisis se reduce a eso, mejor será invertir en velas en lugar de nuevos fichajes. Enero y febrero dictarán sentencia.