Mareo de perdiz

Carlos Melchor AL OTRO LADO

CDLUGO

19 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El que esto escribe, poco, o más bien nada, sabe de leyes. Más allá de que la justicia española sea más lenta e ineficiente que un tren de pasajeros con origen en Lugo, y que nuestra ciudad se haya convertido en una potencia de ámbito nacional en la materia, uno no maneja al respecto más que un par de sobados tópicos. Como a cualquier ciudadano de a pie, las letras pequeñitas y apretadas de las leyes orgánicas que pintarrajean cada día el Boletín Oficial del Estado le suenan a chino. Ya pretender comprender 10 palabras encadenadas de ese enredado lenguaje en clave, hecho para que unos señores de toga hagan que se entienden entre ellos, es misión imposible. Dicho todo esto, el affaire del Real Murcia tiene que ser un marrón jurídico de categoría, en este caso de Liga Adelante. Y es seguro que no tiene mucha más solución que la que se está llevando a cabo con un procedimiento que garantice que ninguna de las partes se sienta indefensa y pueda recurrir a las instancias que considere oportunas. Hasta aquí todo correcto. Pero ese paisano al que el BOE le es totalmente ajeno y que solo entiende de sentido común, se pregunta en qué otro país ha sucedido algo tan inaudito como que a una semana del inicio de la competición liguera se retrasase sine die el comienzo de la misma y, lo que es aún peor, ni tan siquiera esté claro quiénes serán los contendientes. Y ese sentido común, bien escaso donde lo haya últimamente, es el que lleva a pensar que si la LFP dicta una serie de normas de obligado cumplimiento por parte de los clubes en cuanto a gestión, imposibilidad de endeudarse y límites salariales (por poner ejemplos), debería tener claro que, en caso de incumplimiento, podrá aplicar una serie de castigos y consecuencias sin temor alguno. Nos olvidábamos de un punto importante: vivimos en un país en el que sale muy barato no respetar las leyes. Casi nunca pasa nada.

Imaginen el siguiente escenario de ficción: comienza un esperpento de 23 conjuntos, cinco descienden de categoría, uno de ellos el Lugo, que ha cumplido con toda norma y obligación, a diferencia de un Murcia que consigue salvarse a pesar de pasarse por el forro eso que pomposamente se ha dado en llamar fair play financiero. Un auténtico cachondeo, ¿verdad?. Por mucho que cualquier jurista, BOE en mano, se afanase por explicárselo al paisano, este seguiría sin comprender absolutamente nada. En fin, por ahora vuelve a tocar el Mirandés.