Los plazos se agotan y el Lugo sigue sin cerrar su plantilla. Algo normal a estas alturas, porque la competencia es feroz, los recursos de los equipos escasos y todos quieren apurar hasta agotar las posibilidades de la adquisición de algún mirlo blanco de última hora. Para el equipo lucense, como para una amplia mayoría, la plaza de ariete es la que más se cotiza, precisamente por la escasez de jugadores con gol. Conformada una plantilla prometedora, se quiere o se pretende fichar la guinda del pastel. Pero solo a través de una cesión o la llegada inesperada de algún jugador prometedor, que sorprenda en el mercado internacional (ahí radica la habilidad o no del director deportivo para el desafío) podría llegar el elegido. Mouriz maneja varios frentes en forma de cesiones (Borja Bastón está más cerca que nunca del Zaragoza, y me temo unas nuevas calabazas del deportivista), o en los mercados europeos y sudamericanos. En este último caso, los elegidos serían un jugador balcánico o argentino.
La plantilla quedaría cerrada con la llegada del citado ariete, un mediapunta (que se va a cerrar, si no lo está ya, esta semana) y alguno más. En medio de todo este proyecto, se confía en la base de los jugadores ya fichados. La calidad, de momento, parece prevalecer sobre todo lo demás.