Al final, el lugar del Lugo en la clasificación difiere muy poco del que obtuvo la temporada pasada, la del reenganche al fútbol profesional dos décadas después. Claro que el curso anterior pudo finalizar con mayor holgura, sin estrecheces clasificatorias, cerrando la permanencia en la jornada 40, sin tener que esperar a la última, como en esta ocasión. Si en el retorno terminó undécimo, justo en la mitad de la tabla (56 puntos), tras el cierre ayer de la competición en esta campaña (con el Numancia 1-Eibar 1, y el Alcorcón 1-Zaragoza 0, ambos influían en el puesto que pudiera ocupar) su posición es la duodécima, con los 54 que le dio la definitiva victoria ante el Mirandés.
Los números también son bastante similares. Con las mismas derrotas (16), en esta campaña el Lugo empató un partido más (12 contra 11), y ganó uno menos (14 frente a 15). Se empeoró un poco la cifra realizadora (la falta de gol fue un problema endémico, agudizado en el tramo final), terminando con 41 a favor (por 46 el año pasado), y se mejoró en los tantos encajados, pasando de 54, a los 48 que le han permitido ser el octavo que menos recibió.