Necesita puntuar ante el Mirandés para alcanzar la permanencia de forma matemática
07 jun 2014 . Actualizado a las 11:25 h.El destino ha querido que el Lugo se juegue la permanencia en la última jornada de Liga. Los rojiblancos han acusado los malos resultados de semanas recientes y esta tarde afrontarán la última misión del curso. Será a partir de las 18.30 horas en el Ángel Carro. Y el objetivo es, al menos, sumar un punto contra el Mirandés que permita eliminar todos los fantasmas del descenso.
En principio, podría pensarse en dos estilos opuestos para alcanzar la continuidad en la categoría de plata. Pero, en el caso del Lugo, todo apunta a que tomará más precauciones de las habituales delante de su público para batirse con el Mirandés. Un empate es suficiente para que el conjunto rojiblanco se asegure la permanencia. Por ello, el anhelo de los de Setién es reencontrar su antiguo idilio con la portería a cero.
El Mirandés comparece en el Ángel Carro en una situación parecida a los locales, pero con un punto menos en la clasificación. Y, a pesar de que el mensaje transmitido durante estos días ha sido de ambición, todo apunta a que el choque tendrá algunos ingredientes de especulación en el propio juego y en función de lo que vaya sucediendo en otros escenarios.
Ambiente de gala
Pese a que el Lugo ha intentado trabajar con normalidad a lo largo de la semana, la trascendencia del choque no ha pasado desapercibida en el entorno. El sueño de los fieles rojiblancos pasa por conseguir el segundo lleno del Ángel Carro en lo que va de temporada -el primero se registró en el derbi contra el Deportivo-. Y, una vez generado un ambiente de gala, empujar hacia la continuidad en la categoría de plata.
Acostumbrado a cumplir los objetivos a lo largo de la última década, el Lugo tratará de cubrir el expediente una vez más en el en el envite contra el Mirandés. Después de un año de paréntesis, en el que los rojiblancos alcanzaron la permanencia en Segunda sin sobresaltos, vuelve la tensión máxima. El deseo es empujar hacia el optimismo. El mismo que guio al equipo al ascenso en la tanda de penaltis en el Ramón de Carranza hace solo dos años. Desde entonces, ha pasado un mundo deportivo. Pero el sueño de volver a colear en la Liga Profesional es el combustible que mueve a los de Setién.