Pesadillas

Carlos Melchor DESDE LA GRADA

CDLUGO

Y las peores pesadillas se hicieron realidad. Desafortunadamente, el Lugo llega a la última jornada de Liga sin tener asegurada la salvación matemática y, aun dependiendo de sí mismo, jugará el próximo sábado a la ruleta de la probabilidad y a la carambola desgraciada del destino. 8 puntos conseguidos de los últimos 30. Estas son las cifras que han llevado a esta situación de miedo y nervios que recorre el cuerpo de cualquier aficionado. Y en cualquier esprint, el corredor que llega con pocas fuerzas al tramo final lo suele pasar mal. Bien es cierto que absolutamente todos los equipos se cambiarían por el Lugo, es obvio, ya que con un simple empate le bastaría. Pero también lo es que todos los implicados en el caótico atasco clasificatorio de la parte baja de la tabla llevan jugando finales durante los dos últimos meses, con un nivel de tensión al que ya están adaptados y que, mejor o peor, pueden manejar. Y eso es un plus ante otros como el Lugo, muy lejos toda la temporada de esas apreturas clasificatorias, que ha desconectado hace bastantes jornadas como aquel que no sigue nadando para alcanzar la orilla y se deja llevar, a merced de la corriente. Como una imagen vale más que mil palabras, la desesperada subida de José Juan a rematar el córner con el que concluía el partido podría servir para resumir gráficamente la gravedad de la situación. Poco más desesperado en el fútbol hay que eso. Y cabría decir que en Ipurúa no se firmó un partido desastroso, eso es cierto. Pero el Lugo insistió en los pecados y carencias que le han traído hasta la jornada 42 sin tener los deberes acabados, entregados y calificados: falta de profundidad, facilidades defensivas puntuales y escaso acierto de cara a portería. Y jugar contra el líder de la categoría, claro. Lo que más preocupa no son las carambolas desgraciadas del azar, sino que se ve al equipo impotente, incapaz de doblegar a cualquier rival, sea el que sea. Es eso realmente lo que incrementa el pesimismo reinante y pone los nervios a flor de piel. Afortunadamente, casi todos los empates juegan a favor del conjunto lucense, con un Girona como principal amenaza en caso de vernos inmersos en una carambola múltiple. Aun así, el temor del que no se encuentra ni preparado ni acostumbrado a estas situaciones lo inunda todo. No hay otra que bajar el sábado masivamente al Ángel Carro y dejarse la piel para dar el último aliento del curso futbolístico a nuestro Lugo. Crucemos los dedos y que la suerte nos acompañe.