En los dos últimos partidos, Quique Setién ha planteado una novedad en la defensa del Lugo. Ha sido la inclusión de David Prieto en el eje. Ocho jornadas después, el sevillano se ha vuelto a ganar un hueco.
Llegado en el mercado invernal, hasta el momento Prieto solo ha dispuesto de cuatro ocasiones para jugar. Todas, como es normal en Setién, desde el inicio. Cabe recordar que el centro de la zaga es una de esas demarcaciones en las que el técnico ofrece pocas variaciones durante el curso, y el rendimiento de los dos habituales inquilinos en ella, Pavón y Víctor Marco, ha sido satisfactorio. Una pareja que partía, además, con la ventaja de conocerse de la campaña anterior.
Con ambos ha compartido partidos David. En su debut, en la jornada 29, y en la 30 (contra Castilla y Córdoba, resueltos los dos choques por 1-1), ocupó el perfil diestro, siendo su pareja Víctor Marco. En las dos últimas, contra Alcorcón y Alavés (ambas con derrota rojiblanca por un solitario tanto), su compañero de fatigas ha sido Pavón, lesionado en el tendón de Aquiles Marco, por lo que ha salido por la izquierda (su versió más habitual, según sus propias declaraciones). Solo le falta formar junto a Jorge, que completa el número de centrales (cuatro).
Prieto ha tenido que luchar, para hacerse con su sitio en el once, con el problema de llegar al Lugo con la competición en marcha. Una adaptación de golpe, en la que ha tenido que tirar de experiencia. Le quedan tres jornadas para seguir convenciendo a Setién «Si puedo jugar tres partidos, me iré contento. Si juego cinco, también», decía la semana pasada.