Un fin de curso apoteósico

M. Pichel LUGO / LA VOZ

CDLUGO

Iago Díaz, en el partido contra el Alavés.
Iago Díaz, en el partido contra el Alavés. Alberto López< / span>

20 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El fútbol es un deporte colectivo marcado por las actuaciones individuales. En las últimas jornadas, un jugador del Lugo se ha destacado como como estandarte de la lucha, de la competitividad. Es Iago Díaz, que está firmando un final de temporada apoteósico.

Después ejercer el papel de Guadiana en el primer tramo del campeonato, el canterano, al igual que otros compañeros, se ha ganado por méritos propios un papel relevante en los esquemas de Quique Setién. La banda izquierda es de propiedad exclusiva de su elegante zancada. Cuando el equipo se atasca, o parece un poco dormido, como anteayer contra el Alavés, el extremo ejerce de motor de cambio. Introduce el efecto contagio de la entrega a sus compañeros, siempre vertical, en sus aproximaciones al área.

Más que el año pasado

Ya ha jugado más partidos que el año pasado, cuando aún faltan por disputarse tres (34, por 31 entonces). Y aunque de momento ha marcado un gol menos (tres contra cuatro), su importancia en el juego ha ganado enteros. Tanta, que ha ocupado la titularidad en diez de los últimos once partidos. Solo fue suplente en la jornada 30, contra el Córdoba, cuando entró en la segunda parte.

Si ha ganado en capacidad de ayuda en las tareas defensivas, su progresión en el fútbol de ataque no ha sido menor. Los ofrecimientos continuos de desmarques a sus compañeros son marca de la casa. Sus entradas en carrera por el pico del área. Y cada vez más, recupera lo que ya era una de sus señas de identidad en su etapa en las categorías inferiores, el fuerte golpeo con ambas piernas, como el balón que estrelló en el larguero del Alavés. Y todo, con una cada vez mayor presencia física, que le permiten ser uno de los que termine el curso en mejor forma.