El mismo guion viajero

Murillo EN ROJIBLANCO

CDLUGO

14 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Quique Setién repitió guion viajero, por si rentabilizaba la enésima puntuación a domicilio que tan buenos resultados le ha dado esta temporada, mutando sin rubor su habitual filosofía ofensiva y de posesión. Pero si el anfitrión es otro ilustre, tiene mimbres suficientes para hacerte un roto si no cierras espacios a tiempo y con un ritmo físico alto en velocidad y relevos, la batalla del cerrojo la tienes perdida. No importa, a la postre, si llegas vivo al descanso y tu último bastión, José Juan, tiene las llaves de la portería. Simplemente, porque el rival te gana la batalla de todos los balones divididos, los duelos individuales y las segundas y terceras jugadas. Porque el Murcia acabó desbordando al Lugo por todos los costados y frentes del ataque, y porque arriba Kike García y Wellington Silva marcan las diferencias. Frenarles, requiere romper su presión en la salida del balón y no tener que recurrir al pelotazo. Incluso, paradójicamente, el equipo de Setién recibió el primer gol después de sus diez mejores minutos, cuando Casto emuló a José Juan en otro mano a mano milagroso para salvar el remate de Rennella. No pudo ser, y Kike sentenció la apertura de la derrota lucense en un testarazo al que llegó tarde en la salida el propio José Juan, hasta entonces impecable. Pero el meta también es humano. El Murcia fue una pesadilla hasta el final, cerrada por otro gol de videoteca de Silva, driblando a Pavón, Víctor Díaz y Rafa García en un palmo, y poniendo un remate por bajo lejos de José Juan. Contestó Pablo Sánchez con un misil a la escuadra, para maquillar el marcador. Ya era tarde.