Incondicionales

Carlos Melchor DESDE LA GRADA

CDLUGO

3.000. Una cifra que no dice nada por sí misma, pero que es el reflejo de la realidad futbolística lucense. Son bastante más que los 300 guerreros espartanos que plantaron cara al ejército persa en el paso de las Termópilas, pero muchos menos de los que se esperaban que acudiesen a las batallas deportivas que cada 15 días se libran en el coliseo rojiblanco. 3.000 son los aficionados que siguen al Lugo en su peregrinaje por la elitista Segunda División, según los datos registrados en el control automatizado de acceso al estadio. Y es que los preceptivos tornos que obligó a instalar la LFP han supuesto la prueba del algodón para comprobar fehacientemente cual es la masa social activa del club. Atrás quedan ya las épocas en las que algunos cronistas maquillaban las cifras inflando significativamente el número de asistentes, una mentirijilla piadosa realizada más por generosidad y por el que dirán que por otra cosa. 3.268, 3.189 y 3.390 han sido los asistentes ante Zaragoza, Tenerife y Castilla, respectivamente. Si le descontamos el número de escolares invitados, 140 en el primer caso y 250 en el último, nos quedan unas cifras bastante similares. Es decir, la cantidad no depende de que juegue uno de los históricos del futbol nacional, como es el equipo aragonés, ni del tirón que tiene el filial blanco aun siendo día del club. Como ya hemos señalado en estas líneas, si en la época más gloriosa del club solamente es capaz de movilizar a 3.000 personas (fieles y tenaces, eso sí) no hay que ser muy agudo para adivinar que su futuro en la categoría tiene fecha próxima de caducidad. Cientos pueden ser las disculpas o justificaciones esgrimidas, pero bien se ha comprobado que los intentos por captar nuevos socios o las políticas de descuentos en entradas no han surtido efecto, a pesar de la mejora del confort del estadio en forma de nueva grada y más zonas a cubierto. Posiblemente solo quede en este final de temporada la carta de los precios casi de saldo. Y es que el apoyo social no está siendo el esperado y no hay visos de que esto cambie notablemente a corto plazo, esa es la realidad. El paso fugaz por la categoría de equipos de ciudades similares en tamaño a la nuestra como Huesca o Guadalajara viene inevitablemente a la mente cuando uno le echa un ojo a esta significativa cifra: sólo somos 3.000.