Cosas de la cantera

Carlos Melchor DESDE LA GRADA

CDLUGO

La semana pasada trajo consigo la fantástica noticia de que el juvenil del Lugo Keko Vilariño había sido convocado por la selección española para disputar un torneo amistoso. Ya casi ni se recordaba que un jugador nacido en Lugo y criado en la cantera rojiblanca llegase a tales cotas deportivas. Pero si en algo se parecen los dos clubes más punteros de la ciudad es precisamente en eso: ni Breogán ni Lugo han conseguido en los últimos lustros que los productos de sus canteras pasasen a formar parte de su primer equipo y sobran dedos de una mano para contar a lucenses que hayan llegado a categorías profesionales. Más allá de estructuras piramidales imposibles y de organigramas con rimbombantes nombres de postureo, cabría preguntarse el por qué, en una ciudad plagada de atletas, piragüistas o triatletas, por poner un pequeño ejemplo, que han conseguido llegar a la élite en lo suyo protagonizando una buena cantidad de éxitos a nivel internacional. Hay materia prima, seguro. Cantinelas repetidas como mantras como que fútbol y baloncesto son deportes en los que hay mucha competencia, que en Lugo hay menos medios que en otros lugares o que en la ciudad no nacen chicos altos, grandes y fuertes, dicho esto con la misma lógica del que cree que los jóvenes de Badalona poseen una genética propia del África subsahariana, hacen que no se vaya a la raíz del problema. Disculpas de mal pagador. Bien es verdad que en los últimos años se puede apreciar un ligero intento de profesionalización de sus categorías inferiores mejorando la coordinación y haciendo un trabajo más coherente en los diversos escalones de la formación deportiva. Algún rayo de sol asoma entre las espesas nubes, pero la tormenta permanece inalterable. Haciendo un paralelismo con el tan manido sistema educativo finlandés en el que los docentes más prestigiosos y capaces se encuentran en la enseñanza primaria ya que esta es la etapa clave en la formación de un individuo, cabría reflexionar, entre otras muchas cuestiones, sobre si los entrenadores que trabajan con los alevines, infantiles o cadetes están a la altura y disponen de formación, conocimientos y experiencia suficientes para poder moldear y tallar con éxito el potencial de los jóvenes talentos en el deporte.