El Lugo, entre su año fetiche y el Eibar

Murillo EN ROJIBLANCO

CDLUGO

Se fue el 2013 como el año fetiche del Lugo, porque en él se han concitado los mayores éxitos deportivos y sociales de su historia, y se nos viene encima el 2014 con la inquietante visita de uno de los equipos revelación de la Liga, el Eibar, compendio de modestia y dividendos deportivos en la categoría de plata. Pocos equipos son capaces de conjugar el corsé económico con unos estimables éxitos deportivos, superiores siempre a los resultados apriorísticos presupuestarios. El Eibar, con sus 27 años de militancia en Segunda A (esta es la 28), es un ejemplo palpable. En las décadas pasadas batió su propio récord de permanencia con 18 temporadas consecutivas en esta categoría. Ahora, con el presupuesto más bajo (cuatro millones de euros), ocupa la cuarta plaza con 31 puntos.

Con esos números casi escalofriantes, el Eibar se presenta mañana en el Ángel Carro como una seria amenaza para evitar la sexta jornada consecutiva de los lucenses, estéril en victorias.

Los de Setién, que acaban de cerrar el 2013 como su año fetiche (mejor clasificación de su historia en Segunda A y conversión en Sociedad Anónima Deportiva, tras un escalofriante desafío económico para cubrir más de tres millones de euros, como objetivos más brillantes), lo han hecho al final con una prolongada crisis de resultados. Precisamente hasta dejarles a las puertas del descenso (tres puntos por encima), cuando habían ocupado desde el segundo puesto (ascenso directo) hasta el sexto (promoción). El bache ha coincidido con una serie de factores adversos: lesiones (su principal argumento ofensivo, Rennella, lleva dos meses en el dique seco); pérdida de frescura y el consiguiente equilibrio entre la seguridad defensiva y la consabida parquedad realizadora, y una falta de concentración individual en la salida del balón. La creatividad ofensiva se mantiene, pero escasean los centros y remates precisos. Urge la mejora en estos parámetros básicos y una mayor asistencia de aficionados, que últimamente se han dedicado a hacer novillos en un número importante. Y, en el fondo, subyace la encomienda no escrita a Rennella, como salvador último que palíe la crisis, si es que, por fin, abandona de una vez su prolongada inactividad. No es el Eibar, insisto, el mejor rival para recuperar la senda de los triunfos, pero también dependerá en gran parte de la capacidad de respuesta de los de Setién.