Los lucenses ya han recorrido el camino que inicia el Tenerife
18 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Hace solo dos temporadas, Lugo y Tenerife cruzaron sus caminos en la Segunda División B. Los tinerfeños eran claros aspirantes al retorno a una categoría que habían perdido un año antes. Era un portaviones navegando por el mar poco profundo de la división de bronce, y encalló. Pese a superar a los rojiblancos en la clasificación final, fueron estos los que ascendieron, teniendo los canarios que esperar un curso más para recuperar la categoría. Son los 365 días de ventaja en la Liga Adelante que llevan los de Quique Setién a los de Álvaro Cervera.
Al Tenerife le está costando adaptarse a la categoría. Un proceso que el Lugo atravesó el año pasado con una sorprendente naturalidad. Como si no hubiesen transcurrido dos décadas desde su última vez.
Y eso se refleja en este inicio de curso de ambos equipos. Siete puntos para los rojiblancos, que han coqueteado en este arranque con los puestos de promoción en base a su juego vistoso de siempre. Y tan solo dos para una escuadra tinerfeña que no sabe lo que es ganar, pero que tampoco ha perdido en su feudo del Heliodoro, donde cimentó gestas pasadas.
Problemas para marcar
El principal problema que se está encontrando el Tenerife en estas primeras jornadas es la dificultad para marcar. Solo ha conseguido dos dianas, y las transformó en el mismo partido, el que empató con el Barcelona B en la isla (obra de dos clásicos como Aridane y Luismi Loro). En los otros cuatro, sus hombres se vieron afectados por la más dura de las sequías, sin que su juego produjese daño alguno en la meta rival.
Cuatro jornadas sin marcar arrinconan a los tinerfeños en la penúltima posición de la tabla. A cinco puntos de un Lugo que en su última aparición en el Heliodoro, en el glorioso año del ascenso, arrancó un empate más que simbólico.