Un ascenso al unísono

M. Pichel LUGO / LA VOZ

CDLUGO

Quique Setién y Paco Herrera subieron en el 2012 con Lugo y Celta

06 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El año 2012 fue especial tanto para Quique Setién como para Paco Herrera. Ambos entrenadores, que se verán las caras mañana, consiguieron los últimos hitos de su carrera. El santanderino llevó al Lugo a la división de plata por segunda vez en su historia. El catalán devolvió al Celta a Primera. Un ascenso al unísono.

A partir de entonces, sus caminos han sido dispares. Herrera siguió a las órdenes de los de Balaídos en la máxima categoría, pero no terminó el curso, cesado. En cambio, Setién ha enraizado en Lugo, convertido en el principal referente de una afición que por primera vez disfruta de dos cursos seguidos en el balompié profesional. Los cánticos coreando su nombre son habituales jornada tras jornada, en los duelos de casa, y en los cada vez más masivos desplazamientos.

Estilos ofensivos

La trayectoria como entrenador de Paco Herrera es más extensa que la de Setién (también le supera en edad). Ambos han sumado kilómetros de experiencia a las riendas de equipos del fútbol modesto. Aunque, en cuanto a estilo, no son del todo coincidentes, sí que tienen un punto en común, la búsqueda obsesiva de la portería contraria. La parte común en su ideario la aporta el propio preparador rojiblanco, que resalta que a su oponente también le gusta «tratar bien la pelota, llegar combinando y acumular gente por delante del balón». Y destaca que el Zaragoza es un equipo que «intenta jugar al fútbol». Aunque, por el momento, apunte que «les falta frescura».

En el año del ascenso con el Celta, los celestes, a las órdenes de Paco Herrera, batieron todos sus registros: quedaron en la segunda posición, pero terminaron como el equipo que más goles consiguió (83), y el que menos recibió (37). Un bagaje al alcance de pocos, y que le ha dado el prestigio para tomar el timón de otra nave que ha perdido los vientos favorables, como la aragonesa.

Sin fisuras

Por parte rojiblanca, el estilo no tiene fisuras y es ampliamente conocido. Lo reconoce hasta el propio Setién: «A nosotros es fácil estudiarnos. No hacemos variaciones». Por eso no esconde las cartas, y el Lugo siempre va a por el balón, sea cual sea el adversario.