Paso a paso, punto a punto en estas últimas jornadas en las que le cuesta un mundo ganar, el Lugo ha ido acercándose, desde la tranquilidad clasificatoria, hasta la salvación matemática. Los 49 que ahora tiene se convierten en nueve de ventaja sobre el descenso. Con seis más, daría carpetazo definitivo a la permanencia.
Y es que solo quedan cinco partidos para la finalización del campeonato de Liga de la Segunda División. Son 15 los puntos en juego, con tres partidos en casa y dos fuera para los rojiblancos. La derrota del Murcia ayer contra el Castilla (2-0), ha dado un mayor valor al empate que los rojiblancos cosecharon anteayer en el Mini Estadi contra el Barcelona B, gracias al coraje y al espíritu indomable, encarnado en la actitud y el gol de Óscar Díaz en el minuto 87.
Rivales dispares
En los cinco partidos que quedan, los adversarios de los lucenses presentan objetivos dispares. Los hay que todo se lo juegan, como el Almería que reciben este sábado (18.00 horas) en el Ángel Carro. Los andaluces luchan por mantenerse en los puestos que permiten promocionar por subir a Primera. En principio, es este el rival que más necesidad tiene de puntuar, hasta que los de Setién visiten al Guadalajara en la penúltima jornada. Claro que los manchegos podrían estar salvados deportivamente (a la espera de lo que suceda en los despachos), cuando se dispute ese encuentro.
Antes, el Lugo deberá visitar en Valdebebas a un Castilla que también alcanzó la tranquilidad hace tiempo (51 puntos). Y recibir después a un Sabadell, que con los 47 que acapara, tampoco debería pasar por apuros clasificatorios.
Fiesta final
Y el fin de fiesta, en la última jornada (prevista para el fin de semana del 8 y 9 de junio), contra una Ponferradina que sigue de lleno en la pelea por meterse en la fase de ascenso. Todo un hito para un recién ascendido como los rojiblancos.