Los rojiblancos solo encajaron en una de sus últimas cinco citas
09 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Quién lo ha visto y quién lo ve. El Lugo, un equipo confeccionado a imagen y semejanza de su entrenador, con la vista puesta en el ataque, ha mutado en adversario al que resulta muy complicado hacerle un gol. Los jugadores rojiblancos han echado el cerrojo sobre la portería de Yoel, y ya se encuentran entre los menos goleados de la categoría. Es más, en las últimas cinco jornadas, el portero solo ha tenido que recoger la pelota del fondo de las mallas en dos ocasiones, y sucedió en el mismo partido, contra el Racing de Santander, al que los lucenses ganaron por 3-2. Todo, en un ejercicio colectivo.
Defensas
Los cambios, en el centro. La defensa del Lugo es reconocible, de principio a fin de temporada, si se mira desde las alas, con los imprescindibles Manu y De Coz. Los cambios se han producido en el eje, motivados por las lesiones y la incorporación de Miguel Ángel Tena en el mercado invernal. Si en un primer momento la pareja de centrales estaba llamada a formarse por Fran Pérez y Pavón (fueron los elegidos por Setién en el inicio de la temporada), es Víctor Marco quien más minutos ha disputado, con Pavón como primer acompañante. Fran Pérez espera su momento, Tena entra con intermitencias, y Belfortti se ha reconvertido en centrocampista por necesidades del guión. No ha variado es la forma de iniciar el juego, con la línea adelantada, los centrales muy abiertos y los laterales incrustados en el centro del campo. Un estilo arriesgado que costó algún disgusto en el inicio, y que ahora se ha sincronizado como un reloj suizo.
Medios y atacantes
Presión y kilómetros. En el centro del campo del Lugo mandan Seoane y Pita, y el engranaje se engrasa en ese eje. Ellos distribuyen el juego (Seo corta y Pita enlaza). Aunque el rasgo característico que otorga las señas de identidad al equipo se revela sin balón. Y un futbolista, Óscar Díaz, puede servir de modelo: en cuanto el Lugo pierde la pelota, se intenta recuperar de la forma más rápida y lo más cerca posible de la defensa contraria. Óscar ejemplifica en los kilómetros que recorre para presionar a los centrales, labor que ha tenido muchas veces fruto en contragolpes cortos que han terminado en gol. No se libran de esa tarea ni el mediapunta ni los interiores, aunque a veces los laterales rojiblancos se convierten en el punto más débil, al ocupar toda la banda.
Portero
La guinda de Yoel. Todo el trabajo defensivo culmina en Yoel. El meta vigués se ha convertido en una figura capital, desfaciendo entuertos. Los dos goles encajados en los últimos cinco partidos, remarcados con grandes actuaciones, de reflejos y colocación, certifican su labor.