Lección al líder

Murillo

CDLUGO

07 abr 2013 . Actualizado a las 06:00 h.

El Martínez Valero es el feudo del líder, el Elche. Nadie se lo puede discutir al equipo ilicitano, protagonista de una temporada casi impecable. Pero el fútbol no le cierra las puertas a nadie, ni siquiera en un partido. Ni le niega el derecho legítimo a la presunta víctima del mismo a secuestrarle esa prerrogativa por una vez. O por varias. El Lugo lo hizo ayer y se puso sin ningún rubor el traje de líder, con la misma confianza en sí mismo que lo hizo en la primera vuelta en el Ángel Carro. Cuestión de personalidad arrolladora como la que Setién le ha imbuido a sus hombres, dominadores de un sistema que tienen tan asimilado que les da alas para presentarse en cualquier escenario sin complejos.

Por eso, ayer asistimos a un primer tiempo casi perfecto de este Lugo, que siembra admiración. Lo del casi se debe a que solo le faltó la guinda del gol para firmar una actuación histórica. Desde una presión asfixiante, robando balones con una inmediatez inusitada y defendiendo siempre en superioridad, circulando con rapidez el cuero y multiplicando los apoyos a uno o dos toques, el líder sufrió como un pollo descabezado. El Lugo le escondió el cuero con una autoridad incuestionable. El Elche parecía el visitante, desorientado y sin rumbo. Fue una sinfonía perfecta el fútbol de los lucenses. Y lo hizo con otra novedad que Setién se sacó de la manga: situando a un inspirado Belfortti como tercer hombre del trivote formado con Pita y Seoane. Hubo dos factores individuales en el «cerocerismo» inmerecido del Lugo: Óscar Díaz no estuvo demasiado inspirado y Manu Herrera se mostró imbatible con dos o tres intervenciones decisivas. El primer remate con peligro del líder llegó al filo del descanso, con un zurdazo de Fidel. El segundo período le sirvió al líder para despertar de su letargo, aprovechando el esfuerzo físico rival. Y comenzó mandando como antes no lo hiciera. Pero tampoco los lucenses perdieron el sitio. Incluso un zurdazo del reaparecido Iván Pérez fue escupido por el larguero. Un punto que sabe a poco, pero sirvió para darle una lección al líder.