Ejercicio de fe

Murillo

CDLUGO

El Lugo se ha reencontrado con las mieles del triunfo en un partido con los peores augurios: bajas a gogó y un rival en alza que contravenía cualquier optimismo previo. Pero otra vez Quique Setién apeló al papel camaleónico que le caracteriza, y optó por una metamorfosis de su filosofía, reclutando entre sus supervivientes a unos jugadores pretorianos, alejados en muchos casos de la ortodoxia técnica para sustituirla por el músculo y la lucha. No tuvo inconveniente en cederle al Recreativo la pelota y esperarle atrás para sorprenderle al contraataque. Y esta vez la heterodoxia funcionó a la perfección, con un contragolpe de manual en el minuto 3: apertura perfecta de Airam a la banda para Iago Díaz, para que este coronase una jugada de crack, con eslalon y finalización de gran jugador.

Por lo demás, el Lugo tuvo sus mejores momentos en la primera media hora. Hasta que Valle, una eterna pesadilla del pasado, jugaba en todas las zonas y protagonizó un testarazo al poste como mejor argumento rematador del Recreativo. Al que le sobró dominio y le faltó profundidad. Setién hizo de Allegri por un día, y calcó el triunfo del Milan sobre el Barça, montando dos líneas por delante de la frontal, insuperables para los andaluces. Fue un triunfo para el sufrimiento y el masoquismo, y un ejercicio de fe. En tarde de hallazgos, Setién descubrió a uno con el que no contaba para sustituir a Seoane. Y se llama Belfortti.