El vuelo salvador de Yoel

Marcos Pichel LUGO / LA VOZ

CDLUGO

El portero vigués tuvo que culminar la parada en dos tiempos
El portero vigués tuvo que culminar la parada en dos tiempos

El portero vigués del Lugo firmó una parada antológica, a pies de Vitolo y a bocajarro, que evitó que el Las Palmas empatase al filo del descanso

28 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Sábado. 18.40 horas. Se acerca el descanso en el Ángel Carro. El Lugo gana 2-1 al Las Palmas, que lanza una contra fulgurante por su banda diestra. El extremo centra al área, por donde entra Vitolo, que le ha ganado la espalda a los centrales rojiblancos. El delantero solo tiene que empujarla. Pero una sombra felina aparece por línea de meta y desbarata el gol que los canarios ya cantan. Un salvador y fulgurante vuelo de Yoel, el portero vigués de la escuadra lucense.

Esto es lo que se vivió anteayer en el Ángel Carro, en la victoria de los rojiblancos, gracias a un recital futbolístico, por 3-1 ante el Las Palmas. Yoel reaparecía en la titularidad, tras la lesión de José Juan en Alicante. Empezó bien, pero un fallo suyo en un control tras una comprometida cesión de Pita, permitió a Thievy poner en ventaja a los canarios. Un error que sirvió de detonante a una actuación prodigiosa, que ejemplifica esa parada a los pies de Vitolo al filo del descanso.

«Espectacular»

«El acierto del portero nos salvó, porque sufrimos tres o cuatro ocasiones muy claras del rival», reconocía el entrenador del Lugo, Quique Setién, Y definía la actuación del meta, cuya figura y comportamiento ha defendido en las últimas semanas, desde que lo pasó a la suplencia, como «espectacular en todos los sentidos».

El gol que evitó Yoel ha sido protagonista en redes sociales, páginas web nacionales, radios y teles. Una parada que se ha comparado con las del mejor Casillas, y que define los reflejos del guardameta, quien aún pertenece al Celta de Vigo, cedido en el Ángel Carro.

Cubría el primer palo en la llegada de Vitolo, y en su vuelo ya se aproximaba al segundo. Con la mano rechazó el chut, y tuvo que rehacerse para sacarle de los pies el rechace al delantero. El propio arquero describe la acción: «Lo que intento es corregir la posición, y cuanto antes. Cuando veo que él arma la pierna, me tiro un poco a cubrir, a intentar que el balón me dé, y al final lo hace». Y la arena a sus pies en esa zona del área pequeña, bajo el larguero, le sirvió de ayuda. «Esta vez tuve suerte porque estuvo de parte del portero. Gracias a ella el balón se quedó quieto, y pude cogerlo. Siempre protestamos cuando hay arena o está la portería en mal estado, pero esta vez estuvo bien para mí».

En la segunda parte también salvó al equipo, y recibió los elogios de sus compañeros. Pero él solo destaca la victoria. «Me limité a hacer mi trabajo. Salvo el primer gol, el resto estuvo bien hecho. Me quiero quedar con que mis paradas sirvieran para ganar».