El Lugo ha cobrado por vez primera los dividendos de la excelencia de su juego en los desplazamientos, con el triunfo sobre el Almería. El séptimo gol de Óscar Díaz validó la sorpresa. Por cierto, el circunstancial ariete quedará automáticamente renovado para la temporada 2013-2014, si el equipo se mantiene en Segunda. Una cláusula de su actual contrato así lo determina. Una buena noticia, sin duda. Óscar se ha ganado al respetable por su entrega. Esta es la cara del Lugo. La cruz comienza en el peregrinaje para hallar un campo decente dónde entrenarse. Que a estas alturas, un equipo de Segunda División carezca de las mínimas instalaciones o facilidades para desarrollar su actividad, resulta surrealismo. Una cosa es la crisis y otra buscar una coartada que justifique este abandono a su suerte del único representante gallego en la Liga Adelante. ¿A qué esperan, pues? Primero, soluciones inmediatas. Luego, las definitivas. Tampoco se escapa de esta cruz la demora en la recuperación de lesiones y enfermedades. El último, Héctor Font, víctima de una sinusitis que se eterniza. El club tiene que tomar medidas urgentes.
El triunfo de Almería sería deseable refrendarlo ante el Castilla. De nuevo, la locura de los horarios ha parido esta esperpéntica fecha. El tiempo anticipa una jornada de lluvia torrencial. Lo sufrirá el depauperado césped del Ángel Carro. Setién tendrá que priorizar el músculo y el cierre de espacios para abortar el contragolpe blanco. Dos puñales como Cheryshev y Juanfran, con José por el centro y Jesé como revelación en la punta, marcan las diferencias. El Lugo tendrá que recurrir al axioma de no encajar y marcar para soñar con la victoria.