Crónica Los continuos cambios de lugar de entrenamiento
El Lugo programó ayer un entrenamiento a puerta cerrada, como suele hacerlo todos los miércoles, cuando juega los sábados. Claro que esta vez, las circunstancias, marcadas por su cotidiana búsqueda del lugar más adecuado en el que prepararse, determinaron que quedase a la vista. Y es que no se realizó en el Ángel Carro, o en el campo de A Campiña, sino en el sintético de A Cheda, junto al estadio de la vera del Miño. Por tanto, no hubo nada que ocultar, sino que todo quedó a la vista.
Esta no deja de ser la consecuencia de una continua mirada hacia el cielo, si llueve, o no; y dentro de poco, si hiela, o nieva. ¿Por qué? El césped del habitual lugar de entrenamiento del equipo, el Ángel Carro, no se encuentra precisamente en su mejor momento, y desde el club tratan de mimarlo todo lo posible, para que llegue en las mejores condiciones a cada partido.
Cambios obligados
¿Y eso, a qué obliga? A que se cambie de entrenamiento no de un día para otro, sino sobre la marcha. Así sucedió hace apenas unos días. Setién había planificado un entrenamiento en A Campiña, que venía siendo el retiro habitual de las sesiones de trabajo para preservar el coliseo del Miño. El campo del presidente, José Bouso, había aguantado a la perfección las primeras lluvias, pero estas se acumularon en demasía, y el terreno de juego se volvió pesado, blando, embarrado por zonas, con el consiguiente peligro de lesión para los jugadores. ¿Solución? Ese mismo día, con los jugadores cambiados, vestidos para la faena, tuvieron que dar la vuelta nada más pisar el verde. Camino hacia A Cheda.
Y este se está convirtiendo en las últimas fechas en el lugar más normal en el que seguir las evoluciones de los rojiblancos, como ayer. La superficie sintética evita los problemas del barro, y el balón rueda, pero de otra forma. Pero se trata de una solución que no acaba de convencer a los protagonistas. Porque se trata de una superficie que no agrada a los futbolistas. Más bien al contrario, y todos toman las precauciones debidas porque suele ser una gran generadora de problemas musculares, sobre todo en zonas de isquiotibiales y aductores. Esas, donde se producen las sobrecargas más habituales.
Pero no les quedan más alternativas. Seguir con ese peregrinaje en función de si un día está mejor un campo que otro, o esperar a que la meteorología sea clemente. O si no, volver a programar sesiones a puerta cerrada a vista de todos.