Revés

Millán Gómez

CDLUGO

Con excusas no se avanza. Así, sin cortapisas. Viene el Lugo de un partido influenciado por la roja de Pavón, pero que supone el quinto consecutivo sin vencer y la segunda derrota seguida. Lo positivo fue el oficio inherente de los lucenses, que se evidenció resguardando su portería hasta el ecuador. Ahora, pensar en el Mirandés, militante de su liga particular y que arribará en un contexto similar. Los burgaleses, semifinalistas de la pasada Copa, servirán para evaluar si el dominio y la creación se traducen, por fin, en definición. Llegarán con un punto menos, pero sobresale un dato: apenas cinco goles encajados por una docena lucense. Al igual que el Lugo, cayó en casa ante el Huesca y a domicilio frente al Decano. Mientras tanto, rumores de un delantero centro. La alternativa onubense de Óscar Díaz como nueve muestra la versatilidad de la plantilla. Conviene no desaprovechar una joya enrachada. El Lugo no disputará una final. Son los primeros kilómetros de un maratón sempiterno. No conviene dramatizar. Quizá, eso sí, sea el momento donde los futbolistas más expertos en la categoría muestren liderazgo. Las lesiones no son coartada válida que legitime la racha negativa. También sobrevinieron en la temporada del ascenso y, durante algunos tramos, el juego fue inferior que hoy día. La diligencia atacante frente al Huesca y en ambas áreas en El Molinón, no se encuadra en la prehistoria. El estilo es recurso con el viento en contra. Optimizarlo, modularlo y complementarlo, pero con un mimético patrón.