El meta rojiblanco recibirá mañana una propuesta de renovación del club
08 jul 2012 . Actualizado a las 06:59 h.Diego Rivas fue una de las sorpresas agradables de la temporada del Lugo. El portero de Narón superó la alargada sombra de Escalona tras la importante lesión de este en la rodilla en la pretemporada, rindió a la perfección desde la primera jornada y se convirtió un referente en la meta rojiblanca. Es una de las presumibles renovaciones del equipo en Segunda División. Al club le interesa su continuidad.
-¿Se quedará en Lugo?
-Tenemos algunas cosas, pero no vamos a tomar ninguna decisión hasta que no hablemos con el Lugo. Hemos quedado en que el lunes me pasarán una propuesta y entonces estudiaremos qué hacer.
-Aunque renueve, el club fichará un portero.
-Y estoy convencido de que será de nivel. Tengo asumido que donde esté voy a pelear para ganarme el puesto, y que el míster decida. Soy muy tozudo, y nadie me ha regalado nada.
-¿Cómo ha vivido el alto número de bajas que ha dado el club?
-Se podía suponer un cambio importante, porque ya en la temporada pasada fue así. Pero tampoco pensé que fuera a ser tan drástico. Me he llevado alguna sorpresa, y quiero darles a mis compañeros todo el ánimo del mundo.
-¿Imaginaba completar una temporada tan redonda?
-Es cierto que la lesión de Miguel facilitó mi entrada al equipo, que iba a estar complicada. Pero yo no fui a Lugo con la idea de no jugar, sino de ponerle las cosas muy difíciles al míster. Y siempre traté de hacerlo lo mejor que pude o supe.
-Vivió el ascenso desde la grada.
-Estaba en el palco, luego bajé, y es la vez que más nervioso me he puesto en mi vida. ¡Qué tensión! Estaba concentrado, y llevaba la cuenta de todos los lanzamientos.
-¿Se ponía en la piel de Escalona?
-No necesitó ninguna ayuda. Yo trataba de adivinar por donde tirarían. Y en el definitivo para nosotros estaba muy tranquilo, porque Manu aguanta muy bien a los porteros.
-¿Ha habido tan buena sintonía en la plantilla como parecía?
-Se ha visto reflejado sobre el campo. Lo que vivimos en la última cena, no lo había visto nunca. Las despedidas son siempre duras, pero este año más que nunca.