Tres puntos más uno del golaveraje. Triunfo indiscutible del Lugo ante un rival directo como el Albacete. Fin a una racha de tres empates. Tuvo que haber sentenciado mucho antes del final, lo que casi le cuesta un disgusto en forma de igualada. Se reencontraron los rojiblancos con su mejor versión: entonados, activos, ambiciosos hasta el límite. Hubo que conformarse con un solo tanto, pero la victoria tiene el mismo valor.
Encontró el Lugo el catalizador más adecuado para la transición entre el centro del campo y el ataque. Isma se erigió en la figura que le hacía falta. Regresaba con fuerza tras su descanso por sanción. Después de todas las pruebas de la semana, el navarro fue el elegido por Setién para ocupar el puesto de media punta, donde se encuentra más cómodo. Decía adiós a la banda que había ocupado desde el inicio de la temporada. Dejaba paso a Iván en el interior zurdo.
No variaba el dijo táctico Setién, pero daba con la tecla. Porque Isma se convirtió en el protagonista casi absoluto del juego. A su alrededor se engranaban a la perfección todos los demás. Belencoso alcanzaba cotas de movilidad y acompañamiento únicas. La sensación de inestabilidad que ambos generaban por el centro la aprovechaban por las bandas Iván y Quero, adonde caían de forma continua.
Pases en profundidad y desmarques que acababan en desborde y centro con peligro. ¿Y por detrás? Pita y Javi Rey poco a poco se hicieron con el dominio. Un toque, dos toques, y dirigían el balón al lugar casi siempre adecuado.
El Lugo se gustaba y gustaba. Y enfrente no había cualquier rival, no un convidado de piedra, sino un adversario con oficio y jugadores que poseen muchas horas de vuelo.
Si el entrenador pedía durante la semana velocidad de crucero en cada acción, los futbolistas rojiblancos se mimetizaron con sus palabras. Opción encontrada para galopar, allí aparecía un balón a toda mecha. Porque era el cuero el que corría casi siempre, y no los futbolistas con él. Disfrutaba la afición y el partido, por momentos, tenía tintes de toma y daca.
Ocasiones en cascada
Era una respuesta unánime. Isma pensaba a la velocidad de la luz. Javi Rey y Pita, no le iban a la zaga, y las ocasiones llegaban en cascada. Una tras otra. Lo extraño es que al descanso el resultado no fuese más amplio para las huestes lucenses. El portero Miguel, el larguero, algún defensa... Quero las tuvo claras, también Iván, Belencoso, el propio Isma... Pero antes del intermedio solo Pita había conseguido que la pelota alcanzase la red.
Llegó el 1-0. Isma fue el motor. Avanzó el cuero hasta Iván por la banda izquierda, el de Noia centró hacia la aparición de Pita en el punto de penalti. Su primer chut lo despejaría el meta. El segundo, inapelable.
Siempre hacia adelante
No varió sus señas el Lugo. Siguió hacia adelante con un único propósito. Cerrar una victoria necesaria ante un rival directo. El Albacete, que solo podía cortar con faltas, no todas señaladas, (cuando solo iban 17 minutos, Setién le recordaba al linier: «¡Ya llevan ocho!»), hizo cambios en la reanudación para tratar de remediar el dominio absoluto de los locales.
Llegaron a incordiar a Escalona, quien realizó alguna que otra intervención de mérito. Impedía que el sino del partido variase.
En la recta final, Belencoso tuvo la sentencia. A bocajarro, en área pequeña, solo ante el meta, chutó a sus manos cuando todo el estadio se había levantado para celebrar el 2-0. Y claro, hubo réplica visitante, pero el larguero impidió el tanto del Molina.
Goles: 1-0, min 31: Pita.
Árbitro: Iker Berjano, de Navarra. Mostró amarillas a Manu y a Belfortti, por el Lugo, y a Adriá y Castillo, por el Albacete.
Incidencias: Unos 2.000 espectadores en el Ángel Carro. Se guardó un minuto de silencio por el padre del exdirectivo Tino Saqués.
Escalona, Liru, Manu, Belfortti, Víctor Marco, Pita, Javi Rey, Quero (Iago, min 84), Iván González (Rubén García, min 72), Isma y Belencoso (Zarandona, min 85)
Miguel, Zurdo, Noguerol, Castillo, Rocha, Álex Colorado, Adriá, Molina, Alba (Núñez, min 75), Añón (Tete, min 46) y Viguera (Víctor Curto, min 46)