El refuerzo de unas credenciales

Murillo

CDLUGO

El Lugo demostró en el terreno sintético del Getafe B, que es capaz de superar los virus y las convalecencias de los mismos y sobreponerse al acoso de sus perseguidores, para reforzar sus credenciales de líder. Y que, incluso, aún sin redondear una actuación deslumbrante, mantiene las suficientes constantes vitales para superar la oposición férrea de un filial y sus propias deficiencias defensivas. Sobre todo, aquéllas que alimentan las posibilidades de los adversarios con las pérdidas absurdas en las zonas de alto riesgo propio. Quizás habría que empezar por ahí, por corregir o paliar ese endémico defecto de jugar a demasiados toques para sacar los balones controlados, ejerciendo demasiada conducción individual para controlar la presión adversaria en las salidas del cuero y no optar por la sencillez de jugar a uno o dos toques para encontrar la fluidez necesaria. Porque, es obvio, que al equipo de Setién le hacen más ocasiones en esos robos al borde del área que en jugadas creativas del contrario. Y para eso, sí debe de existir el antídoto de ser mucho más rigurosos. Por lo demás, el Lugo fue al principio el equipo solvente de siempre, con creatividad y llegada, que solo Tomeu, el meta local, supo abortar en dos cabezazos casi consecutivos a balón parado, de Belencoso y Víctor Marco, dos de sus mejores hombres ayer, junto al meta Diego Rivas, autor de tres paradas decisivas. En el ecuador del partido, bajó el ritmo físico del Lugo y subió el del Getafe B, con lo que los madrileños equilibraron el dominio y las ocasiones. Esa disyuntiva se prolongó en la segunda parte, y el encuentro ya fue de ida y vuelta, donde ni Isma ni el propio Belencoso supieron definir el remate de la sentencia definitiva. Fue un triunfo agónico, en un campo muy difícil ante un rival que hizo sufrir de verdad a un líder sólido. El Coruxo es la llave aplazada de un nuevo despegue pasado mañana.