El tuteo con los grandes

Murillo

CDLUGO

Aun líder siempre se le exigen las credenciales imprescindibles para avalar su privilegiada situación. El Lugo, con vocación de hormiga, va acumulando puntos jornada a jornada, sin conocer la derrota, y mantiene un colchón de cuatro sobre el segundo clasificado, el Tenerife. El empate de ayer en el Carlos Belmonte ante el hasta entonces segundo de la tabla, el Albacete, tiene el valor añadido de haberse logrado ante un directísimo rival y uno de los favoritos para el ascenso. Por historial y presente, el cuadro de Antonio Gómez ya ha ido mostrando sus poderes paulatinamente en lo que va de campeonato. Quique Setién buscó un equipo más aguerrido para este desplazamiento y dejó a Berodia, uno de sus jugadores con más calidad, en el banquillo, por mor de ese plus que le falta al madrileño, según confesó al final el cántabro en la rueda de prensa. El fondo de armario del centro y delantera le permite al técnico escoger los peones adecuados para cada partido, según, claro, su criterio. En un partido sumamente igualado, con un tiempo para cada equipo, el excesivo respeto mutuo apenas dejó espacios para crear oportunidades. La más clara del Lugo la tuvo Belencoso, en la segunda parte, pero se fue al limbo. Las del Albacete se produjeron por las pertinentes y habituales pérdidas del balón de los rojiblancos en zonas de alto riesgo, esta vez sin consecuencias, pero con la inquietud de su habitualidad. He aquí el talón de Aquiles del líder, algo consustancial en las últimas temporadas. Cuanto antes se mejore este déficit, antes se verán mejores frutos. Pese a que los actuales ya merecen el sobresaliente alto. La visita del Coruxo el próximo domingo volverá a poner a prueba la capacidad de los rojiblancos para superar la pegajosidad de este tipo de adversarios en casa. Y en esto, Josiño Abalde es un maestro.