El Lugo demostró la superioridad de su pegada ante el Vecindario
03 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.No hay quien pare a este Lugo. Con una superioridad aplastante, sin necesidad de fiarlo todo al buen juego, dio cuenta ayer del Vecindario para sumar su sexta victoria, su séptimo partido sin conocer la derrota. Implacable en la cabeza de la Segunda B.
Y eso que los 30 grados a la vera del Miño podían suponer que el Vecindario se encontrase como en su casa. Por eso, casi mejor resolver la papeleta en la primera mitad. No fuera a ser que el cansancio jugase malas pasadas en la segunda.
El entramado defensivo canario se vino abajo como un castillo de naipes, en cuanto los rojiblancos se plantaron un par de veces con peligro en su área. Por suerte, ayudó el penalti tonto de la semana (que sí fue, no como el que le pitarían a Víctor Marco en la segunda parte). La pena máxima que pondría al Lugo en ventaja llegó por manos de David Simón, en un intento de despeje.
En cuestiones de lanzamientos desde los once metros, el especialista tiene nombre y galones: el capitán Manu, que no baja el pistón del ritmo: cuatro pasos para atrás, para batir a media altura al meta visitante.
Con el 1-0, las ideas para los de Setién empezaron a fluir mucho mejor. Bajo la batuta de Pita (que sería sustituido en el descanso por Zarandona), y la movilidad de sus hombres de banda, comenzó a sacudirse las siempre fuertes entradas de los futbolistas del Vecindario.
Los mejores minutos
Tras el gol, y hasta el final de la primera mitad, el Lugo ofreció sus mejores minutos. Continuidad, apoyos, desborde... Iván ofreciéndose como referencia. Y el adversario diluyéndose ante la manifiesta superioridad local.
No tardaría en materializarse el segundo tanto. Un prodigio minimalista en tres toques. La pelota llegó a Isma en posición de ataque por la izquierda, quien la plantó de primeras en el punto de penalti y allí, también al primer toque, Iván afinaba su puntería para estamparla en la red: la sentencia.
El partido iba a diluirse por completo en la segunda mitad. El Lugo quiso evitar todo desgaste, saboreando en cada pase la sexta victoria. Y el juego bajó enteros a medida que lo hacía el sol. Consciente de su superioridad, se limitó a la máxima de que para que no hagan daño lo mejor es tener el balón.
En el Vecindario no había ganas de volver con excesivo peso en el equipaje de vuelta. Y solo subía si el Lugo daba un paso atrás. El sopor sólo desaparecería en acciones puntuales.
Los porteros apenas tuvieron que intervenir en el segundo período. Parecía que no sucedería nada, salvo por casualidad, con todo el mundo pendiente del pitido final y poder refrescarse en la ducha. Hasta que volvió a aparecer el capitán rojiblanco. Manu agarró un balón en su campo, sorteó a todo cuanto zaguero se le acercó y se ganó la ovación de la tarde. Centró a Iván, que progresaba por el carril del diez, y este plantó a su vez la pelota en el centro del área, donde Belencoso estaba con la caña para pescar el 3-0. Después, de forma inexplicable, el árbitro decretaba que Víctor Marco había hecho penalti, que sirvió para que los canarios se llevasen a casa su gol del honor.
Goles: 1-0, min 18: Manu (p.). 2-0, min 35: Iván González. 3-0, min 75: Belencoso. 3-1, min 81: Yeray Ortega (p.).
Árbitro: Areces Franco, de Asturias. Mostró amarillas a Víctor Marco, por el Lugo, y a David Simón, Yeray López, Fran y Moisés, por el Vecindario.
Incidencias: Unos 2.000 espectadores en el Ángel Carro.
Diego Rivas, Liru, Manu, Belfortti, Víctor Marco, Pita (Zarandona, min 46), Javi Rey, Quero (Luismi, min 63), Isma, Berodia (Belencoso, min 68) e Iván
Santi Hidalgo, David Simón, Fran, Badaico, Pollo, Eduardo, Míchel, Rubén Coméndez (Óscar, min 57) Yeray Ortega, Yeray López (Ruyman, min 80) y Moisés (Maikel, min 50)