Pocas oportunidades tan claras de marcar tendrá a lo largo de la temporada como la que se le presentó ayer caída del cielo. O más bien, servida en bandeja por Luismi. Iván González, delantero del Lugo, recordará durante un tiempo la ocasión de gol que falló contra el Alcalá a puerta vacía. El mal menor, que el conjunto rojiblanco ya había encarrilado entonces el partido (ganó 1-3) y el liderato en solitario del grupo primero de Segunda B.
Transcurría el minuto 79 de un encuentro aderezado por desenfrenadas idas y venidas. El Alcalá asediaba a Diego Rivas y el Lugo quería rematar la faena al contraataque. El delantero de Noia, que debutaba como titular en la presente temporada, recibió un pase de Luismi que lo dejó solo ante la meta desocupada de Juancho. Cuando la grada mascaba el 1-4 a favor de los visitantes, el cuero se deslizó por debajo de las botas del ariete, que se hizo un lío y vio cómo su primera diana del curso se esfumaba sobre el irregular césped del Virgen del Val.
Caprichos del destino, el esférico cobró vida propia para dar marcha atrás y el delantero rojiblanco lamentó la mala fortuna aposentando la cabeza en el terreno de juego.
Lo mejor para Iván, dentro del despropósito involuntario, fue que el marcador ya indicaba 1-3 a favor del Lugo cuando marró la ocasión. El punta se tomó con calma la situación en la que se vio envuelto: «El campo no estaba muy bien y el área, ni te cuento. Quise asegurar, pisarla para que no botase y me pegase en la rodilla cuando fuese a rematar. Pero salió así. Eso sí, si fuésemos 0-0, estoy seguro de que no la fallaría».
El error cometido en la finalización fue el único lunar del delantero de Noia, que cuajó una gran actuación en Alcalá. Iván fue titular por primera vez en el curso, en detrimento de Belencoso. Una fuerte entrada sufrida en el amistoso contra la Ponferradina le mantuvo en el dique seco en el arranque de la temporada. Debutó hace ocho días en el Ángel Carro contra el Marino y certificó que es uno de los hombres de confianza de Quique Setién.
Sobre su actuación en el Virgen del Val, Iván asegura que «me voy muy contento, porque me encontré bastante bien. Pensé que me iba a faltar ritmo, pero la verdad es que estuve cómodo».