Dice el tango: «...veinte años no es nada...». Rápido vuelan las hojas en el calendario, pero es casi lo que han debido esperar los aficionados del Club Deportivo Lugo para verse de nuevo a un instante de la Segunda División (si no se cuenta la primera eliminatoria contra el Murcia, hace un mes). Casi un tercio de la vida de un club que en el 2013 cumplirá los 60. El tiempo de la gloria ha llegado, materializado en un sueño del que despertar en la división de plata del balompié nacional. Solo 90 minutos (si no se llegase a la prórroga) para doblegar a un Alcoyano que se planta en el Ángel Carro con un gol de ventaja (el 1-0 de la ida). La cita con la historia, a las siete en punto de la tarde en el coliseo de la vera del Miño.
La espera durante la semana se ha eternizado. Si por los jugadores rojiblancos fuese, hubiesen disputado la vuelta y remontar el gol en contra que se dejaron en Alcoy, nada más regresar a Lugo. Hay hambre, intención, voluntad de regalar una alegría inmensa a su afición, de llevar al equipo a donde solo una vez antes había llegado.
Choque de trenes
Sobre la hierba, un choque de trenes. La locomotora de un Lugo que no ha descarrilado ni una sola vez en su campo, con 17 victorias en 21 encuentros, entre la liga regular y la fase. En el Ángel Carro cayeron sus dos últimos rivales. Con el marcador del triunfo ante el Murcia (1-0), los de Setién forzarían la prórroga; con el 2-1 endosado al Alavés, no llegaría para ascender.
El Alcoyano es el expreso que viene en contra, con su renta de un tanto, y pudiendo presumir de un mejor rendimiento lejos de El Collao (11 triunfos, cinco empates y marcando en 16 de sus desplazamientos) que en su reducido (por dimensiones) campo.
Pero el Lugo cuenta con margen de maniobra. «Sin prisa» es la consigna adoptada por todos en la plantilla, como ya lo fue frente a los pimentoneros, y más aún contra los vitorianos.
Setién, una vez más, ha decidido convocar a todos sus futbolistas. Hasta poco antes del encuentro no dará a conocer a los 16 definitivos para el partido. Por lo visto durante la semana, Claudio Monti será la pareja de baile de Marcos en el centro del campo (aunque la mejoría de Carlos Pita de su rotura de clavícula ha sido espectacular, y ayer mismo no se descartaba que el técnico pudiera contar con él). Selvas, que también estaba tocado, trabajó sin problemas (una opción más para el eje de la zaga y para el medio campo).
Sin margen de error
Los aficionados, más rojiblancos que nunca, saben bien qué Lugo verán: dominante, siempre hacia adelante. Saben que no los van a defraudar en la búsqueda de la remontada. Pero también es consciente una hinchada volcada, y más aún los jugadores, que apenas queda margen para el error: no se pueden permitir el más mínimo fallo atrás que convierta la remontada en un asunto más de la épica (virtud que dominan, como demostraron ante el Pontevedra en el último partido de Liga, y después contra murcianos y vascos), que de la futbolística.
Con el balón como estandarte, con el aliento de la ciudad, de la provincia, de Galicia entera, se lanzará el Lugo a por la victoria. Los once, o los catorce que tengan la oportunidad (todos sueñan con jugar) de pisar el campo, están llamados a escribir un episodio dorado en la historia. Y lo harán pase lo que pase. El árbitro será el extremeño Fernando López Acera.