Confiamos en poder confirmar el ascenso del Lugo a Segunda División, ilusión que rebasa los límites de la muralla, pues alcanza a la totalidad de los aficionados gallegos que quieren ver al equipo lucense con el Celta y el Deportivo, no solo en el Ángel Carro, sino también en Balaídos y Riazor. Esto, por ahora, puesto que en nuestra mente siguen danzando también los nombres del Racing ferrolano, el Pontevedra y el Ourense, equipos que tuvieron épocas de esplendor y dejaron huella. En el fútbol todo es posible, dice el eslogan, pero también suele oírse repetidamente que, en situaciones como la que el Lugo tiene que afrontar el domingo frente al Alcoyano, exige aunar, por parte lucense, esos condicionantes que llevan a los equipos hacia el título. Son estos muy conocidos por repetidos en vísperas de los grandes partidos, como el Lugo-Alcoyano en el que los visitantes saldrán con 1-0 a favor del primer partido.
La afición será importante, pero, por mucho que se repita, los partidos los ganan los jugadores sobre el terreno, en donde deberán emplearse sin desfallecer en ese intento por superar el marcador adverso que de salida tendrán frente al Alcoyano. El Lugo, bajo la batuta de Quique Setién, espera darle la vuelta al tanteo y convertir el resultado final en el pasaporte para alternar en la temporada próxima con sus hermanos mayores del fútbol gallego.