Cita con la historia

Murillo

CDLUGO

La afición futbolística lucense tiene esta tarde, a partir de las siete, una cita ineludible con su propia historia. Es decir, con la de su máximo representante, el Lugo. Si algo está asegurado es la asistencia masiva de los simpatizantes rojiblancos. Por segunda vez consecutiva en su historia, lleno en el Anxo Carro. Las localidades están agotadas, como sucedió frente al Real Murcia. Otro ilustre toma el testigo esta tarde, como el Alavés. En juego, la semifinal de un ascenso a Segunda División A, una categoría tantas veces soñada y sólo una vez conseguida. Fue hace diecinueve años, con la canícula a las puertas del verano del 92. Ahora, la historia podría repetirse, pese a perder la primera oportunidad directa con los pimentoneros. Pero estos son los privilegios de los campeones en la nueva normativa de ascensos. Como la de jugar los partidos de vuelta en campo propio, o el enfrentarse a los rivales supervivientes peor clasificados en la fase regular. El Alavés es inferior al Real Murcia, no superior al Lugo, pero se trata de un equipo férreo y pegajoso, que hoy va a tratar de rentabilizar el empate a cero de la ida. ¿Cómo? Sacando tajada de algún gol, que le dé un empate cualquiera distinto al de Mendizorroza, aprovechando alguna concesión habitual atrás de los lucenses. Y va a tratar de sacar tajada a su superioridad en los balones aéreos y en las faltas, aprovechando esa coyuntura. Enfrente, el Lugo debe de jugar con la máxima concentración exhibida frente al Murcia, tratando de ser fiel a su estilo y valiéndose de la paciencia para no caer en peligrosas precipitaciones. Fuera la ansiedad, porque jugando con cabeza llegarán las oportunidades por muy alta que sea la presión del rival. El resto, la ayuda del jugador número doce lo garantizan las cinco mil gargantas que atiborrarán el Anxo Carro. Suerte, pues.