ara el Lugo ha llegado su reválida de élite. La Nueva Condomina, un estadio cinco estrellas homologado por FIFA y UEFA, va a ser la prueba de fuego para los hombres de Quique Setién. Salir vivos de ese escenario debe de ser el objetivo prioritario de los lucenses, frente al Goliat murciano. Evitar una debacle y dejar la eliminatoria abierta sería un auténtico éxito. Los pimentoneros tienen la obligación de ascender por historial, potencial y solera. En Murcia se respeta al Lugo, pero hay una euforia contenida para celebrar el retorno a la categoría de plata en el Ángel Carro el día 29. Solo en Cartagena, por esa vieja rivalidad provincial, se celebraría un fracaso del equipo dirigido por Iñaki Alonso, amén de Lugo. Para que el milagro se produzca, los rojiblancos tendrán que hacer un partido perfecto. Cuando te enfrentas a un rival superior, los fallos propios se pagan muy caros. Y suelen ser irreversibles. Si los lucenses han encajado el doble de goles que su rival es por algo. Sencillamente, porque es su talón de Aquiles. Por eso, los habituales fallos defensivos sacando el balón jugado desde Escalona no pueden repetirse. La concentración tiene que ser máxima, sin renunciar a la filosofía propia. A ese estilo que nos llevó hasta aquí. Esa fidelidad es irrenunciable. Y no se puede traicionar jamás. Quique Setién ha sorprendido a todos los rivales de esa manera. Hay que jugar sin complejos, porque la responsabilidad es del de enfrente.