Partido de «match ball»

La Voz

CDLUGO

a afición lucense tiene una cita ineludible esta tarde en el Ángel Carro. Incluso, con la historia. Una mayoría de la juventud no olvidará nunca aquella tarde de finales de junio de 1992, cuando la astrología se concitó para para ascender a Segunda A. Para vencer a aquel Sant Andreu superior, tuvieron que confabularse un tal Japón Sevilla para expulsar a Calderé en un clarísimo penalti omitido. Antes, habría que remontarse a las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado para rememorar los precedentes. Hoy, con un filial del desahuciado Rayo que no se juega nada, el Lugo sí se juega gran parte de ese liderato que le pondría a una sola eliminatoria del ascenso. Casi nada. Y, sobre todo, en la víspera de la decisiva visita al al intratable filial blanco, segundo. Este Lugo no es el de la primera vuelta, condicionado por lesiones y sanciones. Tendrá que superarse a sí mismo. La afición lo sabe y se va a volcar con su equipo. Es un partido de match-ball.