El Coruxo cosechó ayer un empate ante un Lugo que, de haber vencido en O Vao, habría escalado a la cima de Segunda B. En las filas del conjunto de Josiño Abalde apareció la figura de un debutante: Roberto Carlos Fonseca. El ex jugador del Cultural de Areas fue uno de los más destacados sobre el césped. En su labor radicó la pócima para que los vigueses desarticularan el habitual fútbol combinativo de los pupilos de Quique Setién.
Roberto Carlos Fonseca, que actúa como mediocentro, fue reclutado por el Coruxo el pasado verano después de firmar una excelente campaña con el Areas en Tercera. En el conjunto entrenado por Serapio Lama ya había dejado muestras de su potencial. En un encuentro disputado la pasada temporada contra el Lalín, firmó un hat trick en apenas diez minutos. Sus tres zarpazos propiciaron que su equipo igualase a cuatro goles un choque que se les había puesto muy cuesta arriba.
Doctorado en Tercera, al futbolista formado en el Areosa le quedaba el bautismo en Segunda B. Lo hizo ayer y con nota. Su trabajo defensivo y su capacidad para sacar el balón jugado, atesora una calidad destacable, fueron factores clave para que el Coruxo pusiese contra las cuerdas al Lugo. De sus botas partió la jugada en la que Antúnez anotó el tanto de los vigueses. Y, junto con Alberto García, un ex rojiblanco, propició que la habitual frescura de los de Setién a la hora de manejar los partidos desapareciese de O Vao.