El Lugo se ata a la inercia ganadora

Miguel Álvarez LUGO/LA VOZ.

CDLUGO

Los rojiblancos fueron muy superiores durante la primera mitad a un Badajoz que funcionó a ráfagas

08 nov 2010 . Actualizado a las 02:39 h.

La inercia ganadora es la gasolina del motor del Lugo. Los rojiblancos tiraron ayer de confianza y oficio para superar a un Badajoz que funcionó a impulsos. Los de Quique Setién encarrilaron el choque con dos zarpazos en la primera mitad y, después, metieron el freno de mano para sedar una hipotética reacción de los extremeños. La segunda parte careció del ritmo de la primera y los visitantes, a pesar de que mejoraron sus prestaciones, no pudieron profanar el portal de Escalona hasta que el encuentro languidecía.

El Lugo emana confianza. La fórmula del fútbol combinativo ha proporcionado óptimos frutos en los compromisos recientes y en ella parece hallarse el camino para derrocar a todos los adversarios que osan desafiar a los del Ángel Carro. Ayer, los rojiblancos se lo tomaron con paciencia desde el pitido inicial. Ante un rival que exigía poco, Marcos y Pita se colocaron al mando de las operaciones. Los de Setién se gustaban y parecía que el triunfo volvería a caer por su propio peso.

El guión para alcanzar el éxito de la victoria semejaba seguir una esquemática pauta por parte de los locales. El primer paso fue arrebatarle el balón al Badajoz, aunque el Lugo no fue capaz de vacunarse contra algún error en la circulación en zonas de alerta máxima que a punto de costar un disgusto. Pero Escalona demostró que posee los galones de bombero total para firmar intervenciones portentosas.

El segundo punto del viaje hacia la victoria llegó en forma de avisos serios al rival. Dos remates consecutivos de Pita, respondidos por Pagola de manera magistral, sirvieron como tarjeta de presentación.

Y como colofón, tras soltarle un poco la correa al enemigo, llegó el rey gol. Belfortti, a la salida de un córner, y Marcos, con una obra maestra a la escuadra que puso en pie al Ángel Carro, certificaron el triunfo del Lugo por vía exprés.

Bajón

Con los deberes hechos, el ritmo del encuentro decreció de manera brutal tras el descanso. El Lugo tomó más precauciones y se marcó como objetivo anestesiar un posible crecimiento desesperado del Badajoz. No obstante, los extremeños, que dispusieron de varias oportunidades, chocaron de bruces contra Escalona.

Para matar el choque, Manu envió a las redes un penalti por una mano de Cardoso dentro del área. Una vez rubricado el tercero de la tarde, los rojiblancos profundizaron su letargo. A los de Setién les faltó criterio para hacer más pupa a la contra. Y cuando el servicio de limpiezas se preparaba para desalojar el estadio, llegó el postrero tanto de los visitantes cuando Grillé se anticipó a todos los demás en un córner.