El equipo rojiblanco parece no encontrar la receta que le devuelva al olvidado camino de las victorias
04 mar 2010 . Actualizado a las 16:36 h.En poco más de un mes el Lugo ha pasado de festejar la quinta victoria consecutiva a arrancar, a duras penas, dos puntos en sus siete últimos envites. De la euforia al lamento, del dominio absoluto de los partidos a no encontrar el modo de descerrajar los entramados defensivos rivales. Como dice Sergio: «Nosotros lo seguimos intentando, proponemos fútbol, pero los contrarios casi siempre se centran en destruir».
Se ha especulado sobre la posibilidad de un plan B. Buscar otro juego más directo. Pero ese cambio de las señas de identidad, que se vio por momentos en el duelo que les midió en el Ángel Carro al Lemona, tampoco tuvo éxito. Se colgaron balones frontales con los que buscar las segunda jugadas, pero casi ni se consiguió bajar ninguno, ni los rojiblancos parecieron habituados a la búsqueda de los rechaces. «La verdad es que tuvimos malas sensaciones, y en algún momento, de impotencia», cuenta Noguerol. Que resalta uno de los males que ahora mismo les acecha: «Cuando se nos ponen por delante, nos cuesta un barbaridad».
Mejor con espacios
Tanto Noguerol como Sergio (el primero sustituyó al segundo en el descanso de la pasada jornada) coinciden en un aspecto: el Lugo juega mejor cuantos más espacios libres le ofrezca el rival. Los adversarios se les han encerrado toda la temporada, pero antes contaban con la frescura mental para dibujar nuevos caminos hacia la portería. Ahora mismo, obtusos, no encuentran el paso siguiente con el balón en los pies. «Es cuestión, sobre todo, de cabeza», dice el delantero de Portomarín. El Obús cree que el equipo no se encuentra en un mal momento físico, sino que en la mente encuentran la primera barrera.
El Lugo se había acostumbrado a vivir en la cuesta de la ola, y ahora debe remar para volver a cogerla. «Quizás nos habíamos mal acostumbrado, pero tarde o temprano tenía que llegar el bajón», señala un pragmático Noguerol, que recuerda que ahora les quedan 11 finales.
«Vamos a salir de esta»
Lo tiene claro Sergio: «Vamos a salir de esto». Un mantra que han de repetir para reencontrarse con lo que fueron. «No pudimos ser antes tan buenos y ahora tan malos», se lamenta.